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La Transición Energética

Por Yesica Barotto

Introducción a la transición energética   

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en su artículo primero, ha defino al Cambio Climático como: “cambio de clima atribuido directa e indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables…”  

Esta definición nos plantea varias cuestiones, entre ellas que el gran responsable de este fenómenos es el hombre, o mejor aún, la actividad humana; por otra parte también indica que los países a nivel mundial serán afectados por este fenómeno, en mayor o menor medida. 

Cómo ha de conocerse, el Cambio Climático y sobre todo su gran efecto, el calentamiento global, son generados por la intensificación del proceso natural de efecto invernadero, gracias al cual existe vida en la Tierra puesto el calor del sol que llega a la tierra no es rebotado de nuevo al espacio en su totalidad permaneciendo un cierto porcentaje que permite un ambiente apto para el desarrollo de las especies. No obstante, el conflicto radica en que por causa de la actividad humana los gases almacenados en la atmósfera se han incrementado produciendo por consiguiente que sean mayores los rayos que rebotan en la tierra acrecentando así la temperatura del planeta por fuera de lo normal. 

Dicho incremento de temperatura es factor de varias razones, pero principalmente de la quema de combustibles fósiles como forma de energía, pues ella tiene una elevada participación en lo que respecta al calentamiento global. 

La energía es un servicio con mucha demanda, además de que es considerada necesaria para transformarla en trabajo, y de allí satisfacer las necesidades básicas de las personas (cocina, ambientación, movilidad, comunicación, etc.). Así mismo, es un bien económico y político para los Estados. Empero su uso ha sido excedido, tanto que en la actualidad hemos llegado a tal punto de necesidad de ella, que le hemos exigido al planeta al máximo la extracción de fuentes energéticas tradicionales. 

Transición energetica
Fuente:  www.Climaterra.org

 

Transición energética 

Teniendo en cuenta que tanto en la Argentina como en otros países, aproximadamente el 95% de la energía primaria en el mundo proviene de combustibles como el petróleo, el carbón y el gas naturales [dato obtenido del IEA (2014), «World energy balances», IEA World Energy Statistics and Balances (database)] es de suma importancia promover la transformación del sector energético tradicional por las energías verdes o renovables. De hecho ellas no son menos eficientes que las utilizadas normalmente, por el contrario son un pilar significativo para el desarrollo energético en el mundo.  

La situación no solo parece grave, sino que realmente lo es ya que las ciudades concentran una gran porción del consumo energético, de acuerdo a datos de la Agencia Internacional de la Energía son las responsables de casi el 70% de consumo, y lo que agrava aún más la problemática es que la población mundial que reside en ciudades es cada vez mayor. Lo que explica que apuntar a una transición energética para mitigar el cambio climático, no es casual. 

Empero, si bien la sustitución de las fuentes de energía representa un desafío inmenso desde el punto de vista técnico, tecnológico y sobre todo económico, en cuanto a inversiones iniciales, es inevitable enfrentarse a ésta multiplicidad de complejidades, pues al cambio lo necesitamos de manera urgente. Puesto que si no se produce la combustión de los combustibles fósiles seguirá en aumento, creciendo además la emisión de dióxido de carbono y monóxido de carbono, siendo este último un veneno silencioso e incoloro en la salud de las personas. 

Pese a esas dificultades, existe una luz esperanzadora al final del túnel puesto que diferentes informes han expresado que la adopción de tecnologías de la energía renovable ha aumentado de manera considerable en los últimos años, y pareciera ser que su porcentaje de utilización aumentará sustancialmente. Ello se relaciona directamente con el destacado papel que juega la comunidad internacional, es decir que gracias a la cooperación internacional, las energías renovables han recibido un importante respaldo sobre todo tras el “Acuerdo de París” suscrito en la Cumbre Mundial del Clima celebrada en Diciembre deL 2015 en la capital francesa, Paris. 

En este sentido, según un informe de la AIE -Agencia Internacional de la Energía- “la demanda mundial de electricidad aumentará un 70% hasta 2040, elevando su participación en el uso de energía final del 18% al 24% en el mismo periodo, estimulada principalmente por regiones emergentes como lo son India, China, África, Oriente Medio y el sureste asiático”. 

Los recursos energéticos como la energía solar, la energía eólica, hidráulica, geotérmica, marítima, biomasa, etc son respectivamente la contracara de esa matriz energética contaminante y limitada, como la energía producida por la quema de fósiles, ello en cuanto se desarrollen aprovechando sus características intrínsecas: Alta distribución geográfica; no generan gases de efecto invernadero; la posibilidad de acceso con tecnologías de pequeña o mediana escala; su aprovechamiento se podría lograr con recursos humanos locales, y con una multiplicidad de actores participando en su producción y distribución abriendo paso a la oferta laboral, además su servicios presentan una alternativa económica y ambiental factible; puesto que se abastecen de recursos que ilimitados y no contaminante (viento, sol, agua, olas, etc).  

De allí que es ineludible destacar su enorme papel, puesto que además de su gran potencial para mitigar el cambio climático, aportan otros beneficios como su contribución al desarrollo social y económico, favorecer su acceso a las zonas en las cuales no se presenta la electricidad, o el agua caliente, inducen la seguridad energética, no perjudican la salud de las personas, entre otros. 

Transición energetica
Fuente: interempresas.net

 

Compromisos, Gobernanza, y Cooperación Internacional 

Debido a que el cambio climático es una emergencia global, sin fronteras políticas, la ONU establece claros objetivos: “…la seguridad energética tiene una correlación fundamental con el desarrollo económico y social. En consecuencia, la globalización energética deberá estimular a los países a adoptar nuevas políticas en su producción doméstica de energía como en los sistemas de transporte”. 

En efecto, la seguridad energética corresponde con un nuevo tipo de gobernanza global de los países. Pues, desde la ciencia política, se ha comprobado que la respuesta al cambio climático, no es una acción que deba llevarse a cabo sólo por parte de los Estados-Gobiernos, sino más bien por la conformación de una gobernanza global. Esto es, que tanto el sector público como el sector privado, la sociedad civil, y el sistema financiero internacional, participen en la solución desde una cooperación en pos de crear planes de mitigación y adaptación. Ello se fundamenta en que no habrá actividad económica que pueda prosperar si la amenaza climática es la que gana la batalla. En conclusión, el aporte de la Gobernanza es fundamental, se debe reconocer que los gobiernos ya no son exclusivamente responsables de esta batalla contra el cambio climático, sino que requieren de recursos, competencias y objetivos de otros actores. Así tanto el sector público como privado, a escala mundial, deben trasladar capital a la lucha contra el cambio climático. 

Por otra parte, y siguiendo esta línea de gobernanza, es indispensable la Cooperación internacional, en cuanto los países de todo el mundo puedan colaborar a esta causa, puesto que no todos tienen los mismos recursos económicos, naturales, políticos, etc. De allí que es menester que países desarrollados puedan aportar su ayuda sobre todo en cuanto a la transferencia de tecnologías, hacia los países en desarrollo o subdesarrollados. 

Transición energetica
Fuente: Clabe.org

Autora: Barotto, Yesica. Estudiante de la carrera de grado: Lic. Ciencia Política, de la Universidad Nacional de Córdoba. Certificada en Políticas Energéticas, Cambio Climático y Cooperación (UCC); en Gestión y diseño de políticas Ambientales (Córdoba Global-Greentech); y en “Desarrollo Sostenible en Municipios” (Greentech). 

 

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