Por Jorge Tomé
Caracas, 03:00. La capital venezolana todavía no termina de entender si lo que oyó fueron truenos o el inicio de una doctrina en vivo: una operación de captura de liderazgo ejecutada con superioridad aérea, guerra electrónica y un asalto quirúrgico sobre un objetivo fuertemente fortificado. En menos de tres horas, Estados Unidos logró extraer a Nicolás Maduro y a Cilia Flores desde Caracas y trasladarlos primero a un buque anfibio y luego a territorio estadounidense.
Reuters describe meses de preparación, ensayos sobre una réplica exacta de la casa segura, una fuente humana cercana a Maduro que habilitó la inteligencia en tiempo real junto a un paquete aéreo superior a 150 aeronaves desplegadas desde unas 20 bases, con una secuencia inicial de ataques sobre instalaciones militares y defensas en el eje de Caracas para abrir un corredor seguro de entrada y salida.
La arquitectura del golpe: ISR, supresión y extracción.
Operativamente, encuentro que el rasgo más relevante es la coherencia en el diseño; la misión no parece haber buscado “decapitar” al Estado en un sentido amplio, sino producir un resultado binario y verificable (captura y exfiltración), minimizando al máximo el tiempo dentro del “kill box” urbano de la capital. Reuters sostiene que la fase de apertura incluyó ataques contra instalaciones militares y defensas próximas a Caracas antes de la inserción de las fuerzas especiales, y que el asalto incluso requirió herramientas de brecha (sopletes) para atravesar puertas reforzadas. Este detalle nos proporciona una mirada realista del objetivo; en entornos autoritarios, la seguridad del lider suele depender más de la ingeniería (fortificaciones) y contrainteligencia que maniobras tácticas sofisticadas por parte de los defensores.
La elección de helicópteros de baja cota como vector de inserción también nos resulta consistente con un entorno de defensas aéreas en capas, donde el riesgo principal no se halla en los misiles de largo alcance, sino en la defensa puntual y los sistemas MANPADS a nivel de calle. El punto crítico, sin embargo, es que una inserción de helicópteros sobre Caracas sin degradar sensores y fuego sería, en términos doctrinarios, una apuesta innecesariamente arriesgada.
Por esto último encuentro que el volumen de medios aéreos reportados (más de 150) debe leerse menos como un exceso y más como seguridad operativa: cazas para la dominación aérea, plataformas para la supresión de defensas (SEAD/ DEAD), aeronaves de guerra electrónica para negar radares y enlaces, drones para ISR y evaluación de daños, y reabastecimiento para sostener el paquete en el tiempo.
El acierto estadounidense más fino, si los reportes se sostienen, fue acoplar inteligencia humana con “pattern of life” y un reloj operacional estricto. En inteligencia, las fuentes humanas procedente de penetraciones nos resultan vitales para transformar la vigilancia técnica en certezas; reducen considerablemente el “ruido” de señales ambiguas, confirman la presencia del objetivo en tiempo real y evitan el error clásico de golpear el edificio correcto en la hora equivocada.
Pero esta misma virtud trae un costo importante, la dependencia de una única penetración puede convertirse en un punto singular de vulnerabilidad; si la fuente es comprometida, todo el dispositivo queda expuesto, por eso hemos visto en el pasado intentos frustrados sobre este mismo objetivo.
Caracas como problema táctico: defensa aérea, seguridad interna y reacción.
Para evaluar los aciertos y fallos del lado venezolano debemos separar dos planos. El primero es la defensa aérea como sistema, donde Venezuela ha construido en la última década una arquitectura escalonada alrededor del CODAI, con sistemas rusos de largo y medio alcance complementados por capas inferiores y sistemas heredados como el S-125/Pechora modernizado. Esta estructura, bien operada, está bien diseñada para encarecer la entrada y obligar al atacante a invertir en guerra electrónica, decoys, misiles stand-offs y en una supresión sistemática. El problema práctico acá es que hemos visto que “arquitectura” no es equivalente a “disponibilidad”: análisis recientes sobre el estado de las defensas nos alertan de problemas en el mantenimiento, repuestos y redes de radar, lo que puede degradar un sistema integrado de defensa aérea a un conjunto de islas parcialmente operativas.
El segundo plano es la seguridad interna del líder, donde encuentro un acierto venezolano evidente, que obligó a brechar físicamente y, según Reuters, se tradujo en una resistencia armada de último metro durante la inserción. Si además fue cierto que la operación necesitó “abrir” defensas alrededor de la capital, esto sugiere que, al menos en el borde, existía capacidad de detección y de fuego que debía ser neutralizada. En término de doctrina defensiva, el punto ciego fue el más clásico y el más difícil de solucionar: la confianza política; un anillo interno que depende de lealtades personales y de cadenas de mando politizadas es especialmente vulnerable a penetración HUMINT, delación o simple caos cuando el primer golpe corta comunicaciones y desorienta los mandos.
La reacción institucional inmediata muestra, paradójicamente, un acierto político-operativo del chavismo: la continuidad. El TSJ venezolano ordenó que Delcy Rodríguez asumiera como presidenta interina, buscando sostener funciones administrativas y un relato de soberanía ante la ausencia forzada del presidente, decisión que reduce el vacío formal y compra tiempo. El problema es que comprar tiempo no recupera el control; en un sistema hiperpresidencialista, la captura del líder produce incertidumbre sobre quién manda en realidad en los aparatos de coerción y la incertidumbre, en Caracas, suele ser combustible.
Aciertos, fallos y la pregunta incómoda: victoria táctica ¿control estratégico?
Si nos enfocamos solo en la ejecución, Estados Unidos parece haber acertado en lo esencial: inteligencia accionable, ensayo, abrumadora superioridad de medios, un reloj corto y una exfiltración planificada hacia una plataforma naval. Pero precisamente porque el resultado fue tan “limpio” en términos de objetivo principal, el riesgo ahora es la ilusión de control.
Capturar a Maduro no equivale automáticamente a desarticular redes, disciplinar a los aparatos armados o estabilizar la gobernanza; puede, de hecho, fragmentar el poder y abrir competencia violenta entre quienes intenten heredar su lugar.
Del lado venezolano, el acierto fue diseñar una seguridad física y una continuidad institucional rápidas; el fallo, encuentro yo, fue no proteger el eslabón más crítico: la información. Si HUMINT existió y fue determinante, la defensa falló donde más duele, la contrainteligencia (el orgullo del régimen); porque ningún sistema antiaéreo compensa un entorno donde el adversario conoce rutinas, ubicaciones y ventanas de vulnerabilidad.
La moraleja operativa es incómoda para ambos, la guerra moderna no se define solo por “misiles vs. Aviones”, sino por redes, mantenimiento, disciplina de comunicaciones, control de rumores, seguridad operativa y resiliencia del mando. Una defensa aérea puede ser avanzada y aun así perder si su red de sensores se ciega, si los nodos operativos están degradados o si la cadena de decisión se paraliza en el primer minuto.
A partir de acá, lo técnico se mezcla con lo político. Estados Unidos ejecutó una operación de alta complejidad que, por diseño, apostó a la sorpresa y a la dominación de la escalada en las primeras horas. Venezuela, de su lado, mostró capacidad de resistencia táctica de último metro y reflejos institucionales, pero pagó carísimo la centralización y la fragilidad informacional.
La pregunta de fondo no está en el helicóptero ni en el soplete, sino en lo que ocurra cuando una capital con múltiples centros de coerción intente reordenarse bajo presión externa, con legitimidades en disputa y con un aparato estatal que, de golpe, debe aprender a funcionar sin su vértice.
Fuentes:
-Reuters, “Mock house, CIA source and Special Forces: The US operation to capture Maduro”.
-Reuters, “Legality of US capture of Venezuela’s Maduro in focus at United Nations”.
-Reuters (galería), “Scenes from Venezuela as U.S. forces capture Maduro”.
-The Guardian, “Months in planning, over in two and a half hours: how the US snatched Maduro”.
-The Guardian, “Why has the US captured Venezuela’s president and what happens next?”.
-The War Zone, “Status Of Venezuela’s Air Defense Capabilities”.
-CSIS, “Maduro Captured: What Comes Next for Venezuela?”.
-Clarín, “Operación Resolución Absoluta… paso a paso”.
-Infobae, “Así fue ‘Resolución Absoluta’…”
-Javier Jordán, “Una revisión del ciclo de la Inteligencia”.
-Federico Torres Murro, “Los servicios de ingeligencia ante los retos de la comunidad internacional”.
-Andrés Montero Gómez, “Doctrina de infiltración para Inteligencia Contraterrorista”.
-Bertrand Ramcharan, “Un nuevo derecho internacional de la seguridad y la protección”.
-Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, ”Manual de estudio de contrainteligencia”.









