Perú: La República de los presidentes de Cristal

Por Eduardo Femenía

Colaboración especial: Parlamentaria del Mercosur por Argentina, Abog. Marina Femenía.

​Perú se ha convertido en el gran enigma de Sudamérica. Es un país que desafía las leyes de la física política: mientras su economía intenta mantener un rumbo de resiliencia, su sistema institucional se incendia en la plaza pública con una frecuencia alarmante. Lo ocurrido el pasado 17 de febrero (1) no es un hecho aislado, sino la confirmación de una patología democrática: a menos de dos meses de las elecciones generales, el Congreso volvió a apretar el botón de pánico y destituyó al presidente interino José Jerí tras solo cuatro meses de gestión.

​La celeridad con la que se mueven las piezas en Lima es asombrosa y aterradora. Un día después de la caída de Jerí, José María Balcázar —un hombre de 83 años cuya carrera judicial terminó abruptamente por una destitución— asumía el mando. Es el octavo nombre en ocupar el sillón presidencial desde 2016. Esta dinámica ha destruido la previsibilidad, motor esencial de cualquier nación, convirtiendo la “incapacidad moral” en un deporte nacional de la casta legislativa donde el peón sacrificado es siempre el presidente de turno. Perú encadena ocho jefes de Estado en diez años, un récord que confirma una crisis crónica de gobernabilidad.

​Para profundizar en las heridas que esta deriva deja en el tejido jurídico y regional, he consultado a la Parlamentaria del Mercosur, Marina Femenía, quien aporta una visión técnica y política necesaria para dimensionar el sismo peruano.

perú

Un sistema bajo sospecha

​Esta volatilidad no es gratuita. Lo que vemos es una erosión del Estado de Derecho que se disfraza de legalidad parlamentaria. Marina Femenia es tajante al respecto: “Se ha normalizado el uso de herramientas constitucionales de excepción para resolver disputas políticas cotidianas. Como abogada, observo con alarma que la voluntad popular expresada en las urnas es sistemáticamente corregida en los pasillos del Congreso. La seguridad jurídica en Perú hoy es un bien escaso”.

Con 36 candidatos presidenciales anotados para el 12 de abril, el sistema peruano no ofrece opciones, ofrece caos. Es difícil imaginar que de una diáspora de 36 nombres surja un liderazgo con la espalda política suficiente para resistir el embate de un Parlamento que ha probado la sangre del poder ejecutivo y no parece dispuesto a soltarla.

Para profundizar en la raíz de este colapso, resulta imperativo señalar que esta inestabilidad no es producto del azar, sino del agotamiento de un diseño institucional que ya no da más de sí. Tal como sostiene la parlamentaria Marina Femenía, es urgente abordar el problema estructural y avanzar hacia la modificación de la Constitución fujimorista de 1993, un texto que en su redacción actual facilita el bloqueo constante y el choque de poderes. Sin una reforma profunda que reemplace este andamiaje —diseñado bajo una lógica de excepción que hoy solo alimenta la crisis—, el país seguirá atrapado en un bucle donde el Legislativo utiliza su omnipotencia para asfixiar la gestión pública, impidiendo cualquier horizonte de previsibilidad democrática.

 

El contexto global: recursos, poder y alianzas

Perú es el tercer productor mundial de cobre, mineral esencial para la transición energética global. En un mundo marcado por la competencia estratégica entre grandes potencias —principalmente Estados Unidos y China—, la estabilidad política se vuelve también una variable geoeconómica.

El 17 de febrero de 2026, reportes internacionales destacaron que el escándalo de Jerí había tenido fuertes connotaciones con relaciones comerciales con empresarios chinos, en un contexto de tensiones diplomáticas sobre inversiones chinas, lo que pone en el centro la relación de Perú con ambas potencias y su papel en cadenas de suministro globales.

 

Reflexión final

​Perú llega al 12 de abril exhausto (2). El país es hoy el espejo de lo que sucede cuando los partidos políticos desaparecen y solo quedan ambiciones individuales. La democracia peruana es de cristal, aunque brilla por su historia. La región necesita un Perú estable; para esto es necesario una reforma constitucional y desmantelar los reales poderes e hilos que estan detras de esta inestabilidad politica y que el próximo presidente no sea, una vez más, un mandatario de paso, sino el arquitecto de una reconstrucción que ya no puede esperar.

  • El 17 de febrero de 2026, el Congreso peruano vacó al presidente interino José Jerí, quien llevaba apenas cuatro meses en el cargo, en medio de un escándalo por reuniones no reportadas con empresarios chinos vinculados al sector energético y acusaciones de influencia indebida. La votación terminó 75-24 a favor de la vacancia,
  • El 12 de abril de 2026 se realizan las elecciones generales.
23 de febrero de 2026
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