Siria vuelve a tensarse: el Ejército, los kurdos y la disputa por el orden regional

Por Paula Villaluenga

El alto el fuego anunciado este 18 de enero entre el gobierno de Siria y las fuerzas kurdas del noreste no cierra la guerra: marca una nueva fase. El avance del Ejército Árabe Sirio sobre zonas controladas por las SDF expone la disputa por la reconstrucción del Estado, el fin de las autonomías armadas yel reposicionamiento de Siria en un tablero regional atravesado por la expansión de la influencia saudí.

 

Un conflicto que no terminó se transformó

Tras la caída de Bashar al-Assad a fines de 2024, se instaló la idea de que la guerra en Siria había quedado atrás. Sin embargo, lo que siguió no fue una pacificación, sino una mutación del conflicto. Desde comienzos de 2026, el norte y noreste del país volvieron a ser escenario de choques entre el Ejército Árabe Sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), dominadas por milicias kurdas.

Ya no se discute la supervivencia de un régimen, sino algo más estructural: quién controla el territorio y bajo qué forma recompone el Estado. El alto el fuego del 18 de enero confirma ese cambio de fase: de la guerra civil abierta a la disputa por la recentralización.

 

El alto el fuego y la lógica de la fuerza

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Ahmed al-Sharaa y Mazloum Abdi. Fuente: Kurdistan24.

El acuerdo firmado entre el presidente sirio Ahmed al-Sharaa y el comandante de las SDF, Mazloum Abdi, establece un cese inmediato de hostilidades, la retirada de las fuerzas kurdas al este del Éufrates y la entrega al Estado sirio de Al Raqa, Deir ez-Zor y Al Hasaka. También está prevista la integración individual – no colectiva – de combatientes kurdos en las fuerzas de seguridad estatales y el traspaso a Damasco de la gestión de cárceles y campamentos donde permanecen detenidos combatientes y familiares del Estado Islámico.

En los hechos, el pacto llega después de una ofensiva exitosa del Ejército sirio sobre zonas estratégicas como Tabqa y las presas del Éufrates. Más que una negociación equilibrada, el alto el fuego expresa una correlación de fuerzas favorable al Estado, con denuncias cruzadas de violaciones que muestran lo frágil del arreglo.

 

“Kurdo” no es sinónimo de autonomía garantizada

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Mapa del pueblo Kurdo. Fuente: Descifrando la Guerra.

La experiencia kurda en Siria vuelve a mostrar sus límites estructurales. Hablar de “los kurdos” como bloque homogéneo oscurece más de lo que aclara. Es una población distribuida en varios Estados de Asia Occidental, con trayectorias políticas distintas y, muchas veces, intereses divergentes. En el caso sirio, la cuestión kurda estuvo históricamente atravesada por la marginalización, la negación de derechos y la vigilancia permanente por parte del Estado.

La guerra civil les dio una oportunidad inédita. El repliegue del aparato estatal en el norte le permitió a las fuerzas kurdas organizar administraciones de facto, primero bajo el paraguas del PYD y luego a través de las Fuerzas Democráticas Sirias. Su rol en la derrota del Estado islámico, con apoyo militar y logístico de EE. UU., les otorgó control territorial, recursos y reconocimiento internacional.

Pero esa alianza nunca fue política. Washington los respaldó como socios tácticos contra el yihadismo, pero nunca como proyecto de autonomía duradera. El presente inmediato nos confirma ese límite: frente a la recomposición del Estado sirio, la presión de Turquía y la necesidad estadounidense de estabilizar el tablero regional, las fuerzas kurdas quedaron sin garantías externas reales. La autonomía armada aparece, así como una construcción frágil, sostenida mientras fue funcional a actores externos, pero difícil de sostener cuando entra en tensión con la integridad territorial siria.

 

El Ejército y la reconstrucción del Estado

La ofensiva del Ejército Árabe Sirio sobre el norte del país no solo responde a una lógica de seguridad. En juego está la capacidad misma del Estado para reconstruirse. Las zonas controladas durante años por las SDF concentran recursos estratégicos clave: campos petroleros en Deir ez-Zor, tierras agrícolas, presas hidroeléctricas sobre el Éufrates y corredores logísticos fundamentales. Sin esos territorios, cualquier proyecto estatal queda condenado a la dependencia externa.

El acuerdo de alto el fuego debe leerse en esa clave. La integración individual de combatientes kurdos, la disolución de estructuras político-militares autónomas y la recuperación del control administrativo apuntan a cerrar la etapa de fragmentación territorial que dejó la guerra. No se trata simplemente de imponer autoridad, sino de reconstruir un monopolio estatal mínimo sobre la fuerza, los recursos y las fronteras.

El nuevo gobierno combina gestos de inclusión simbólica -reconocimiento del kurdo como lengua nacional, restitución de ciudadanía- con una política clara de recentralización. La diversidad identitaria es reconocida, pero no se habilita una federalización de facto surgida de la guerra.

En esa tensión entre concesiones culturales y control efectivo se juega buena parte del futuro político de Siria: un Estado que busca fortalecerse sin volver exactamente al molde autoritario del pasado, pero sin resignar soberanía territorial.

 

Arabia Saudita y una Siria más fuerte

La reorganización del Estado sirio acontece en un periodo específico del mundo árabe, caracterizado por el crecimiento de la influencia política, económica y simbólica de Arabia Saudita. Riad no persigue simplemente la estabilización de conflictos: aspira a reestructurar el sistema regional con nuevas normas, en las cuales la centralidad se define ya no por el eje ideológico de las primaveras árabes o la confrontación directa, sino por la habilidad de controlar políticamente, mediar e invertir.

La reactivación de relaciones diplomáticas y la reintegración de Siria a la estructura árabe no son el resultado de un acto altruista, sino que tienen su origen en una lectura estratégica. Para Arabia Saudita, una Siria fragmentada y en constante inestabilidad representa un problema; sin embargo, también lo sería una Siria totalmente independiente, con espacio para establecer alianzas por sí misma.

El panorama ideal para Riad es un Estado sirio que esté territorialmente unificado, que sea funcional, que necesite financiamiento del exterior y que esté abierto a integrarse en un orden regional donde no haya lugar a dudas sobre el liderazgo económico y diplomático de Arabia Saudí.

La reconstrucción ofrece influencia. Inversiones, créditos y proyectos de infraestructura permiten condicionar decisiones políticas sin necesidad de intervención militar directa. En ese marco, la estabilidad que hoy se le exige a Damasco no es neutral: implica previsibilidad, control interno y alineamientos compatibles con los intereses del Golfo.

Para Siria, el vínculo con Arabia Saudita es ambivalente. Una Siria más fuerte puede funcionar como un socio incómodo, capaz de negociar y diversificar apoyos, evitando una subordinación total. Pero también existe el riesgo de que la reconstrucción derive en una nueva forma de dependencia, esta vez económica, donde la soberanía formal conviva con una inserción periférica en un orden regional diseñado desde Riad.

La tensión no es menor. En una región donde Arabia Saudita busca consolidarse como centro de gravedad, la pregunta no es solo si Siria logrará reconstruirse, sino qué tipo de Estado emergerá y qué margen real tendrá para disputar -o aceptar- ese liderazgo.

 

Fuentes

AP News. Syria government forces move into areas after clashes with Kurdish-led forces. 18 de enero de 2026.

Disponible en: https://apnews.com/article/siria-alepo-deir-hafer-fds-alsharaa-kurdos-5651e0885c2bdf9782aa548ca838554b

Swissinfo. El presidente sirio anuncia un acuerdo con los kurdos y un alto el fuego. 18 de enero de 2026.

Disponible en: https://www.swissinfo.ch/spa/el-presidente-sirio-anuncia-acuerdo-con-los-kurdos-y-un-alto-el-fuego/90796476

Al Jazeera. Syria announces ceasefire agreement with Kurdish-led SDF after heavy fighting. 18 de enero de 2026.

Disponible en: https://www.aljazeera.com/news/2026/1/18/syria-announces-ceasefire-agreement-with-kurd-led-sdf-after-heavy-fighting

Infobae (Agencias). EEUU considera el nuevo alto el fuego entre Siria y los kurdos como un “punto de inflexión”. 18 de enero de 2026.

Disponible en: https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/18/eeuu-considera-el-nuevo-alto-el-fuego-entre-siria-y-kurdos-como-un-punto-de-inflexion/

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