Por Jorge Tomé
La tensión actual entre Irán, Estados Unidos e Israel es una continuación directa del ciclo abierto en junio del 2025. Desde entonces, la relación quedó atrapada en una dinámica de presión y respuesta que no se cerró con la guerra, sino que se trasladó al terreno diplomático con un componente militar permanente de fondo. En este momento conviven dos procesos paralelos: por un lado, conversaciones indirectas que buscan la imposición de límites verificables al programa nuclear iraní; por el otro, una estrategia de presión que refuerza la amenaza de uso de la fuerza para empujar un resultado rápido.
La disputa central es relativamente clara, aunque sus implicancias resulten complejas. Para Estados Unidos e Israel, el escenario inaceptable es que Irán conserve la capacidad de acercarse rápidamente a un umbral nuclear que lo deje, de facto, en posición de decidir en poco tiempo si convierte esa capacidad en un arma. Para Teherán, en cambio, el límite es político y soberano. Renunciar al enriquecimiento interno equivale a entregar una carta estratégica clave, y por eso rechaza un acuerdo que no solo le imponga restricciones nucleares, sino que además pretenda condicionar su postura militar o sus vínculos regionales.
En consecuencia, el riesgo de escalada no depende de la ausencia de negociación, sino de la combinación entre plazos comprimidos y decisiones bajo presión. Por esto, vemos concentrado el periodo crítico entre fines de este mes y la primera semana de marzo de 2026, cuando el calendario público impuesto por la Casa Blanca se encuentra con la realidad de los despliegues y las señales militares en el terreno.
Antecedente operativo: la guerra de 12 días y sus efectos.
Podemos entender el marco actual a partir de la guerra de los 12 días de junio del 2025. Israel inició esa campaña con el objetivo de degradar, por medios convencionales, los componentes centrales del programa nuclear iraní y su entorno de protección: instalaciones, defensas, nodos de apoyo y figuras clave del aparato militar y de seguridad. La expectativa estratégica era lograr un resultado decisivo, no solo infligir daño, sino impedir que el programa continuara avanzando en plazos útiles. Esa expectativa no se materializó. La campaña produjo destrucción localizada táctica, pero no anuló la capacidad del programa como sistema resiliente.

El dato operativo que quedó como referencia en las semanas posteriores fue la diferencia entre el daño visible y el daño estratégico real. Evaluaciones preliminares indicaron que el resultado habría sido, sobre todo, un retraso acotado, medido en meses.
Esta perspectiva fue un simbronazo en el terreno. Si el golpe más intenso que Israel podía ejecutar por sí mismo no resolvía el problema y si, incluso con la participación estadounidense, el efecto seguía siendo limitado, entonces la cuestión nuclear volvía a su punto estructural: el programa puede dañarse, pero también puede reconstituirse. A partir de ahí, la presión para imponer restricciones por vía diplomática se convirtió en prioridad, pero con un telón de fondo mucho más duro: la opción militar pasó a ser vista como complemento coercitivo, no como una solución única.
Estados Unidos ingresó de manera directa el 22 de junio del 2025 con ataques sobre tres sitios nucleares, antes de un alto al fuego que se consolidó el 24 del mismo mes. Ese antecedente es relevante por dos razones. Primero, porque fija un precedente político, DC mostró que puede actuar dentro de Irán sobre objetivos estratégicos si considera que el escenario lo exige.
Segundo, porque fijó un precedente operativo, un ataque a infraestructura crítica en territorio iraní no queda contenido automáticamente. Irán respondió con ataques de misiles balísticos sobre una base estadounidense en Qatar en un formato acotado, sin buscar una guerra prolongada, pero señalando que podía elevar costos sin cruzar necesariamente todos los umbrales. La lógica de respuesta limitada sigue vigente.
Luego de la guerra, Teherán aceleró las medidas de protección y reconstitución. Las señales más consistentes apuntan a obras de endurecimiento, refuerzo de accesos y protección a complejos sensibles, además de una conducta política orientada a sostener el mensaje de continuidad. Al mismo tiempo, Israel quedó con el incentivo de evitar que el paso del tiempo permita a Irán aprender de los ataques, corregir vulnerabilidades y profundizar en el enterramiento y la redundancia. Este incentivo suele traducirse en presión constante sobre Washington para que cualquier negociación derive en límites estrictos y verificables, y para que no se normalice una situación en la que Irán conserve margen técnico y político suficiente para acercarse al umbral.

Situación actual: ultimátum, negociación y riesgo de escalada en Irán.
En este febrero, la administración Trump optó por un enfoque de presión concentrada; plazos cortos, amenaza explícita de acción y refuerzo militar visible en el teatro regional. El componente temporal es central. Cuando el presidente de los EEUU fija públicamente una ventana de 10-15 días para un acuerdo, no solo presiona a la contraparte, también se ata a su propia señal. Si al final del plazo no hay resultado, el costo político de no hacer nada subirá.
A la disputa nuclear se suma un problema de alcance. DC suele buscar que el acuerdo limite también cuestiones vinculadas a los misiles balísticos y a la conducta regional iraní; Teherán intenta mantener el temario acotado al asunto nuclear. Cuanto más amplio es el paquete, más difícil es cerrarlo en días. Cuanto más estrecho, más probable que Israel lo considere insuficiente. Esa tensión empuja a un punto intermedio difícil, un acuerdo que sea vendible políticamente en DC, tolerable en Teherán y aceptable para Israel. El margen es estrecho y el calendario no ayuda.
El despliegue militar estadounidense es el segundo pilar de la coerción. En las últimas semanas, se incrementó de manera notable la concentración de medios navales y aéreos en la región, incluyendo la presencia simultánea de dos grupos de portaaviones y refuerzos de aviación táctica y de apoyo.
Irán, por su parte, combina dos líneas de acción. Mantiene el canal diplomático abierto para evitar el aislamiento total y para explorar el alivio de sanciones, pero simultáneamente ejecuta demostraciones controladas de capacidad. Un ejemplo claro fue la realización de ejercicios con fuego real y un cierre temporal del Estrecho de Ormuz por razones operativas durante las maniobras.

La dimensión regional agrega un componente de seguridad inmediato. La decisión estadounidense de retirar personal no esencial de su embajada en Beirut apunta a una alarma operativa, si la crisis escala, uno de los canales de expansión puede ser el frente libanés. En este cuadro, el problema deja de ser nuclear y se vuelve un esquema de represalias cruzadas donde cada parte busca imponer costos sin cruzar el umbral de la guerra total, acumulando golpes que, paradójicamente, llevan a esa ultima situación.
En los próximos días, el riesgo principal es la combinación de plazo corto, alta concentración militar y probabilidad de incidentes. Si la negociación no entrega resultados vendibles antes del plazo estipulado, aumentará la presión exponencialmente sobre la Casa Blanca para actuar. Si se produce un incidente marítimo en Ormuz o una acción preventiva israelí, la ventana de diplomática se cerrará de forma intempestiva.
La crisis se encuentra, por lo tanto, en una fase de decisión comprimida donde el desenlace dependerá de si, en pocos días, se logra un mínimo entendimiento operativo, o si la coerción reemplaza a la negociación como mecanismo dominante.
Referencias.
https://apnews.com/article/iran-us-russia-drill-nuclear-talks-aircraft-carrier-0456903e0d7a24cfcdc33d53732dee2f
https://apnews.com/live/trump-iran-nuclear-deal-2-20-2026
https://apnews.com/article/iran-trump-nuclear-deal-limited-strikes-07e2cc542d1d13ec6f0b873d69b4eede
https://apnews.com/article/iran-us-nuclear-talks-iaea-dbed41b78ce2ddabc8a04349e72abeba
https://www.reuters.com/world/us-strikes-may-have-set-back-iran-nuclear-program-only-months-sources-say-2025-06-24/
https://www.reuters.com/world/europe/us-iran-set-high-stakes-nuclear-talks-geneva-threat-war-looms-2026-02-17/
https://www.reuters.com/world/middle-east/iran-close-parts-hormuz-strait-few-hours-during-military-drill-fars-news-agency-2026-02-17/
https://www.aljazeera.com/news/2025/6/26/visualising-12-days-of-the-israel-iran-conflict
https://www.theguardian.com/world/2026/feb/23/us-evacuates-staff-lebanon-embassy
https://www.crisisgroup.org/stm/middle-east-north-africa/iran/us-and-iran-can-still-avoid-war
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