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Angela Merkel: símbolo de liderazgo, diplomacia, equidad y feminismo en la Unión Europea

Han sido diversas las situaciones en las que Angela Merkel ha resaltado su gestión en la esfera internacional. Para analizar sus cualidades de liderazgo, es relevante tratar algunos hitos de su historial en materia de política exterior. Si bien la Canciller ha demostrado en estos 16 años ser un símbolo de gran semblanza y ha luchado por mantener la estabilidad de Europa durante su mandato, siempre fue subestimada por sus colegas a la hora de tomar decisiones políticas de gran magnitud. Por ello, se erigió como una abanderada de la igualdad, sobre todo en materia de género, ya que hablar de feminismo es un tema que compete cada vez más a la agenda política y social.

 

Algunos antecedentes

En 2009 Merkel se enfrentó a una gran crisis que no solo colocaba en jaque al destino económico de Alemania, sino también a la UE (Unión Europea), la “euro crisis” que protagonizó Grecia. Contra todo pronóstico, la Canciller logró fomentar y afianzar los valores sobre los que se forjaron los cimientos de la Unión para enfrentar dicha recesión. En materia de diplomacia, se puede resaltar su gran persistencia en lograr que los miembros de la comunidad internacional tomen conciencia de las grandes consecuencias que representa el cambio climático a nivel mundial; en este sentido, logró impulsar el primer acuerdo internacional sobre dicha temática en 2015. En el mismo año demostró a la propia UE, el sentido de la equidad con aquellos civiles que sufren las consecuencias de vivir en Estados donde solo reinan sistemas de coerción, obligando a sus propios ciudadanos a huir en busca de una vida mejor. A pesar de la oposición de los miembros de la Unión, Merkel no cerró sus fronteras para acoger a los refugiados, demostrando que para ella no solo se trata de una cuestión humanitaria, sino de un acto de justicia al brindar apoyo en situaciones donde la vida humana se encuentra en juego.

 

¿Cómo se desencadenó la euro-crisis?

La UE nace en el contexto de la posguerra con el objetivo de crear un espacio de cooperación regional enfocado en la reconstrucción política y económica de Europa. Desde su fundación fue creciendo en materia de tratados, entre los que se encuentre el Tratado de Maastricht, que es un tratado clave para entender el desencadenamiento de la crisis económica que Europa debió enfrentar. Básicamente, el Tratado de Maastricht consta de cuatro estamentos esenciales en materia económica para acceder a la membresía de la UE. El primero hace mención a la existencia de un límite de inflación. Segundo, en finanzas gubernamentales, donde entra la cuestión del déficit presupuestario, PIB y deuda pública. En tercer lugar, la moneda común única, donde todos los países que forman parte de la Unión deben tener la misma moneda, y por consecuente participar del mecanismo de sistema monetario europeo. Por último, el rendimiento de un país a largo plazo no puede ser mayor al 2% en comparación a los países con menos inflación.

 

La crisis griega y la postura de la Canciller

Ahora bien, todo se mostraba encaminado en la Unión hasta la gran crisis financiera del 2007. Dicha crisis llevó a la Unión a un estado de incertidumbre económica. Dos años más tarde, sus miembros se enfrentan a otra interna: la cuestión griega. Grecia se encontraba en números rojos, por lo tanto, en una posición poco favorable dentro de la UE ya que estaba violando los puntos claves del Tratado de Maastricht. La cuestión del país griego puso a Merkel en una posición compleja, ya que ayudar a Grecia para su permanencia en la UE implicaba un mayor costo para los demás miembros, por otro lado, permitir que dicho país fuera obligado a salirse de la comunidad por motivos económicos y no por voluntad propia iría en contra de los valores fundacionales de la UE. Si bien, hubo numerosos vaivenes en las negociaciones entre ambos Estados, Merkel fue firme en su postura: “Si el euro fracasa, Europa fracasa”, por lo que se esforzó por mantener la moneda única y a Grecia dentro de la UE, a través de numerosos préstamos que se lograron ceder a partir de la creación de un gran fondo, el cual mostró la fortaleza de la Unión. La Canciller enseñó al mundo con esta crisis que Europa tiene la capacidad de reunir los medios necesarios para respaldar a cualquier país de la eurozona que esté pasando por una gran brecha económica.

 

Implementación del Acuerdo de París

Angela Merkel ocupó el puesto de ministra del medio ambiente en Alemania en los años 90; sin embargo, no logró avances en esta cuestión, dado que se trataban de objetivos demasiados ambiciosos para la época, ya que el eje de la agenda internacional giraba en torno a otras demandas para los líderes mundiales. Años posteriores, ya siendo Canciller, busco impulsar nuevamente la relevancia del cambio climático, esta vez en la cumbre del G7 en Elmau, Alemania. El fin era lograr forjar un tratado de acción inmediata respecto a la reducción de gases de efecto invernadero. Nuevamente, no consiguió resultados, y todo quedó en recomendaciones adoptadas por los líderes internacionales. No obstante, en 2015 se logró llegar al primer acuerdo de índole internacional sobre el cambio climático. El Acuerdo de París implicó un hito histórico. Asimismo, este acuerdo asume el compromiso y responsabilidad en cumplir con las metas trazadas hasta el año 2030 en términos de reducción de gases que afectan exponencialmente al medio ambiente y a su vez, la financiación por parte de los países miembros del tratado. Si bien llevó años de negociaciones, Merkel logró reunir a los líderes políticos y llegar a un consenso global para segmentar este tratado, escuchando las diversas posturas e intereses en juego.

 

Estallido migratorio en Europa

En el año 2015, la líder alemana hacía frente a otro gran desafío: Europa se encontraba sumergida en una oleada migratoria. La mayoría de los refugiados e inmigrantes provenían de países en conflicto como Afganistán, Siria e Irak. Tras esta situación, la inmigración masiva pasó a ocupar el lugar de prioridad en la agenda europea. En un principio, varios países miembros de la comunidad europea cerraron sus fronteras tras el desborde migratorio, sin embargo, Alemania decidió no hacerlo. La Canciller dejó en claro que Europa debe responder no solo por una cuestión humanitaria, sino porque están en posición de poder brindar asilo a aquellos civiles que se vieron obligados a huir de sus tierras. Por supuesto, esto generó muchas controversias entre los gobiernos europeos. Miles de civiles llegaban diariamente a Alemania solicitando asilo, y Merkel se autoimpuso el objetivo a corto plazo en crear políticas y programas sociales que permitieran la pronta inserción de los refugiados a la sociedad alemana.

 

¿La Canciller se autodefine como feminista?

Angela Merkel suele mostrarse neutral respecto a la adopción de este término, pero ¿a qué se debe? Desde temprana edad Merkel conoció el significado del trabajo duro y constante sin privilegios por su género. Esto se potenció aún más cuando fue elegida como la primera canciller mujer de Alemania, por supuesto, fue subestimada por muchos de sus compañeros de la comunidad internacional, pero a través de su gran pragmatismo político evidenciado por las decisiones llevadas a cabo, dejó en claro que ella también puede manejar no solo los deberes que competen a su nación, sino a la agenda europea. Entonces, a la hora de hablar de feminismo, la Canciller sostiene que si velar por la igualdad de derechos en los distintos aspectos de la vida en la sociedad significa ser feminista, ella lo es.

 

Conclusión

Las diversas situaciones afrontadas por Merkel en los 16 años que ha ocupado el rol de Canciller han demostrado al mundo su capacidad para tomar decisiones complejas, lograr mantener las negociaciones con el fin de llegar a un consenso común sin recurrir a acusaciones mediáticas ni mucho menos que incluyan acciones de coerción, manejando las situaciones con gran serenidad y cautela, pero a su vez siendo lo más justa y diplomática posible. Asimismo, siendo persistente en lograr metas que en su momento parecían ambiciosas, como consolidar un acuerdo internacional sobre el cambio climático y generar ese compromiso mundial de los líderes en cumplir con lo impuesto en el acuerdo, colocando a dicha problemática como otro eje esencial a tratar en la agenda internacional. Por último, que no es menos importante cabe señalar su desenvolvimiento como política en un ambiente dominado por hombres, tanto en su país como en la UE. En sus años como dirigente política se esforzó por seguir fomentando y consolidando las bases sobre las cuales la UE fue fundada. Merkel ha dejado su huella personal con su combinación de pragmatismo y política brindando estabilidad a pesar de las crisis tanto a su país como a Europa. Pues su salida actual del cargo nos deja una gran interrogante: ¿cómo se enfocará la nueva política alemana y de la UE?

 

Bibliografía

 

Autora

Ana Sofía Abregú: Estudiante avanzada de la Lic. en Relaciones Internacionales, en proceso de tesis en la UCSE-DASS. Diplomada en Estrategia y Conflictos Internacionales por Córdoba Global. Interesada en análisis de la política mundial, cultura, sociedad y derechos humanos referentes a las mujeres.

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