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China: Crisis, crecimiento y desarrollo

Por Eduardo Femenía

China ha tenido un desempeño económico estelar en las últimas tres décadas, con un notable y duradero crecimiento vigoroso gracias al cual la economía pasó de la categoría de ingreso bajo a la de ingreso mediano alto. Medido según el tipo de cambio de mercado, el PIB de China fue de USD 18,3 billones en 2022, o 73% del PIB de Estados Unidos, y más de 10 veces la cifra de 7% del PIB de Estados Unidos registrada en 1990. El ingreso per cápita de China ahora ronda los USD 13.000, aproximadamente un 17% del ingreso per cápita de Estados Unidos, frente a menos de 2% en 1990. En la última década y media, China ha sido el motor principal del crecimiento económico del mundo, aportando el 35% del crecimiento del PIB nominal mundial, mientras que Estados Unidos ha contribuido un 27%.

China ha logrado esto pese a no tener muchos de los atributos que los economistas consideran esenciales para el crecimiento, como un sistema financiero en buen funcionamiento, un marco institucional sólido, una economía de mercado y un sistema de gobierno abierto y democrático.

 Análisis del gobierno de China

El gobierno chino ha reconocido la ineficiencia y los riesgos financieros de este modelo de crecimiento y se ha propuesto reequilibrar la economía con las siguientes medidas:

  • Depender menos del crecimiento basado primordialmente en la inversión y lograr que el consumo de los hogares sea el factor que más aporte al crecimiento del PIB.
  • Generar más crecimiento a partir del sector de servicios que del sector manufacturero menos cualificado y remunerado.
  • Prescindir gradualmente del crecimiento de uso intensivo del capital físico de una manera que mejore el crecimiento del empleo.

En los últimos años, el consumo de los hogares ha pasado a ser en efecto el factor que más contribuye al crecimiento. El gobierno ahora se enfrenta a una serie de dilemas en materia de políticas: cómo seguir reduciendo la deuda y a la vez preservar el crecimiento, cómo reducir la producción que depende en gran medida de la energía con una economía que continúa dependiendo de la industria pesada, cómo lograr que los mercados practiquen disciplina financiera al tiempo que el gobierno trata de intensificar el control estatal, cómo reducir la desigualdad de la riqueza cuando se depende del sector privado para generar más riqueza, cómo promover la innovación en el sector privado mientras se reduce el tamaño de las empresas privadas exitosas.

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Comercio e Inversion de China

En 2020, el comercio entre China y la UE alcanzó los $649.600 millones de dólares, y China se convirtió por primera vez en el socio comercial No.1 de la UE. De enero a septiembre de este año, el comercio entre China y la UE alcanzó los $599.340 millones de dólares, con un aumento del 30,4%.

La pandemia ha puesto de relieve los riesgos de las cadenas globales de suministro, por lo tanto se observa una aceleración de la relocalización, la regionalización y la descentralización de las mismas. Como consecuencia, las empresas multinacionales en China vienen reconfigurando su presencia de forma constante. Algunas se van y otras vienen.

Según encuestas pertinentes, más del 90% de las empresas de inversión extranjera en China se muestran optimistas sobre sus negocios en el mercado chino, ya que éste es un mercado de consumo que, con su población de 1.400 millones habitantes, -más de 400 millones son de ingreso medio-, presenta un tamaño y un potencial de crecimiento incomparables, con una “atracción magnética” a la inversión extranjera que no deja de crecer día a día. En los primeros 10 meses de 2021, el uso real de capital extranjero por parte de China fue de $142.000 millones de dólares, un ascenso del 23,4%, dejando entrever que China sigue siendo uno de los más atractivos receptores de inversión en el mundo. Sumado a las perspectivas de desarrollo no podríamos omitir qué la capacidad productora de China no solo se encuentra en pos de la dominación mundial de los recursos y suministros estratégicos. “La expansión de la fabricación solar en China fue impulsada por altos márgenes para el polisilicio, las actualizaciones tecnológicas y el desarrollo de la fabricación local en los mercados extranjeros. China seguirá dominando la cadena de suministro solar global y continuando ampliando la brecha tecnológica y de costos con los competidores”, sostuvo Huaiyan Sun, consultor sénior en Wood Mackenzie y autor del estudio.

De cara al futuro, China apostará por un desarrollo que sea innovador, coordinado, verde, abierto y de frutos mejor repartidos, y forjará un nuevo paradigma de crecimiento que tendrá como pilar la circulación doméstica y que se verá reforzado por la interacción virtuosa entre las circulaciones doméstica e internacional. Seguro que China, al tiempo de promover el crecimiento continuo y estable propio, ofrecerá nuevas oportunidades de cooperación y desarrollo al resto del mundo.

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Fuentes:

  • China se tambalea, pero no caerá (Eswar Prasad, F&D 2023)
  • Gráfico, perspectivas de la economía mundial WEO (F.M.I)
  • El desarrollo de China y las oportunidades que conlleva (Consulado general de la República Popular China en Barcelona)
  • El futuro de China como centro de producción industrial mundial (Fundación de estudios estratégicos e internacionales)

 

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