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Construcción de identidades e incorporación de memorias sobre la guerra de Malvinas en “Iluminados por el fuego”

La película multipremiada Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer, se ha constituido en los últimos años como una de las obras clave sobre la guerra de Malvinas, ya que recupera y visibiliza distintas experiencias sobre el conflicto. Una contienda que pertenece al pasado reciente de la Argentina y conforma nuestro presente histórico, lo cual implica que es una cuestión abierta al debate y no exenta de polémicas. Resulta interesante identificar los elementos que el film utiliza para abordar el enfrentamiento y analizar desde cuál perspectiva trabaja la construcción identitaria de los veteranos. En este marco, el reconocimiento y la inclusión de diferentes representaciones sobre los excombatientes abren un interrogante que vale la pena explorar: ¿acaso una identidad o una memoria sobre Malvinas puede ser más válida o legítima que otras?

 

Empezando a sumergirnos en la obra

Iluminados por el fuego (2005) es una película argentina, dirigida por Tristán Bauer y protagonizada por Gastón Pauls, que relata el conflicto del Atlántico Sur y sus secuelas desde la perspectiva de un grupo de soldados argentinos. Se encuentra inspirada por el libro homónimo (1993) de Edgardo Esteban, escritor, periodista y excombatiente de la guerra de las Malvinas, quien también ofició de guionista de la película. Con motivo de la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, se ofrecerá un análisis del largometraje en función de su recorte de la realidad y de lo que elige mostrarnos y a la vez ocultarnos.

La historia se centra en Esteban Leguizamón (nótese en el nombre del protagonista la autorreferencia que realizó el autor del relato), un joven argentino que, al alcanzar la mayoría de edad, se vio despojado de sus afectos y fue desplegado en las Islas Malvinas en el año 1982. Casi 20 años después de la finalización del conflicto, Esteban se desempeña como periodista en una Argentina azotada por la crisis económica. A raíz del intento de suicidio de uno de sus excompañeros, los recuerdos de las islas aparecen vívidos en la mente del veterano, quien emprende un viaje para reencontrarse con su pasado y cerrar viejas heridas.

 

Imagen extraída de la película Iluminados por el fuego (2005)

 

A lo largo de múltiples pasajes del film, las imágenes nos muestran el escenario propio de la guerra (hambre, frío, enfermedad y miedo) que se entremezcla con las historias de vida de los jóvenes soldados. A su vez, nos encontramos frente a la deshumanización con la que se representa a toda figura de autoridad en las Fuerzas Armadas. Se concibe a los oficiales y suboficiales como el principal enemigo, lo que termina relegando al Reino Unido, de manera indirecta, a un rol de antagonista de orden inferior.

 

La homologación de la realidad y la ficción

A pesar de tratarse de una ficción, los acontecimientos narrados en la historia aluden a las experiencias que tuvo el escritor y guionista, Edgardo Esteban, en la unidad donde sirvió: el Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (GA Aerot 4). No obstante, los hechos expuestos en la cinta fueron abiertamente criticados por los exmiembros del grupo, lo que pone en duda la veracidad del relato del autor, ya que su testimonio no se corresponde con la opinión ni con el sentir de los demás miembros de la unidad.

El hombre que estuvo a cargo del GA Aerot 4, Carlos Quevedo (hoy Jefe Honorario de su viejo regimiento por su actuación en Malvinas), criticó la falta de asesoramiento a la hora de realizar la película y la considera una ofensa al conjunto de hombres que tuvo a su mando en las islas. Cabe destacar que, una vez finalizado el conflicto, el personal del GA Aerot 4 se hizo acreedor de múltiples condecoraciones al valor en combate y recibió menciones especiales por el desempeño de sus soldados. Empero, en la película se exhibe a un grupo carente de valor y honor que es víctima del utilitarismo de los oficiales, los cuales se asemejan más a bestias que a hombres. La identidad de los veteranos de guerra, símbolos de arrojo y valentía, se construye en torno a su representación como “chicos de la guerra”, es decir: niños sin preparación, impotentes, indefensos e incapaces de protagonizar una gesta heroica.

De considerar al GA Aerot 4, según los testimonios de la mayoría de sus soldados, como uno de los casos excepcionales de la guerra en lo que a unión y espíritu de cuerpo –entre soldados, suboficiales y oficiales– refiere, su caracterización en la cinta resulta sumamente polémica. ¿Será que los argentinos preferimos a las víctimas en lugar de los héroes? ¿Es imposible pensar fuera de la dicotomía victimización-heroísmo? ¿Acaso no es la vida una trama compleja de grises discordantes?

 

¿Un dispositivo desmalvinizador?

El relato en Iluminados por el fuego se encuentra atravesado por una serie de artificios encauzados a instaurar un paradigma derrotista, el cual ocupó gran parte del imaginario social de la posguerra y que continúa manifestándose hasta la fecha. En este sentido, siguiendo los planteos de Cangiano (2012), se pueden advertir dos modos en los que esta lógica, que podría pensarse como funcional al proceso de desmalvinización, se reproduce a lo largo de la película.

En primer lugar, la invisibilización del Reino Unido como el antagonista principal y, por consiguiente, el encubrimiento de sus crímenes de guerra. Una ausencia cinematográfica que conduce, de manera tácita, a la amnesia histórica. Se dejan en el olvido episodios sumamente relevantes, a saber: el hundimiento del ARA General Belgrano; fusilamientos y torturas de prisioneros de guerra a manos de soldados británicos; bombardeos a la población civil; entre otras atrocidades y violaciones a los Convenios de Ginebra.

Y en segundo lugar, la concepción del conflicto como una locura irresponsable, un intento desesperado de la cúpula militar por evitar el derrumbe del régimen. Una banalización que conduce, en última instancia, a identificar toda la cuestión Malvinas como una extensión de lo que fue la última dictadura militar. Un reduccionismo que no contempla el proceso histórico de descolonización y los sucesivos reclamos de soberanía. Son asuntos que no incumben solamente a las Fuerzas Armadas –ni a un sector de la sociedad, ni a un partido político–, sino que nos atraviesan a todos los argentinos.

Los planos finales de la película se abren sobre la geografía de las Islas Malvinas y nos develan la vida en la posguerra. Las imágenes retratan la cotidianeidad malvinense, los juegos infantiles, madres caminando con sus hijos y un sol radiante que contrasta con los días fríos y oscuros de 1982. Escenas que transmiten sentimientos de paz y tranquilidad en lo que hace un par de décadas había sido un campo de batalla. En efecto, nos resulta dificultoso escapar a una cierta sensación de alivio cuando vemos –sobre el final del largometraje– la reconquista por parte de los británicos con su bandera flameando solemnemente.

Por si esto fuera poco, Iluminados por el fuego va más allá, incluso, hasta llegar al punto de cuestionar implícitamente la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. El director nos ofrece el primer plano de un mural ubicado en las islas que reza: “Argentinos: serán bienvenidos cuando dejen de reclamar la soberanía y acepten nuestro derecho a la autodeterminación”. Las imágenes gritan lo que la película calla: el reclamo argentino implicaría una violación contra el territorio, los derechos y la vida de esas personas que, al parecer, solo aspiran a una vida pacífica.

 

Imagen extraída de la película Iluminados por el fuego (2005)

 

El bando angloamericano se termina erigiendo como “el bueno de la película”, ya que, por lo visto, su triunfo posibilitó no solamente la paz para todos los implicados en el conflicto, sino también la recuperación de la democracia en la Argentina. Si bien la cinta se enfoca en revelar y denunciar la conducta de los militares al mando, lo logra a costa de esconder bajo el tapete el proceder del Reino Unido y sus aliados de la OTAN durante la guerra.

A través de las distinciones entre héroe-villano y amigo-enemigo desarrolladas hasta este punto, podríamos reflexionar sobre el siguiente interrogante, que considera tanto al veterano argentino como al británico: ¿debemos –o podemos– juzgar a un grupo de soldados, independientemente de su nacionalidad, por las decisiones de sus superiores y sus gobernantes? Como sugiere el poema de Borges sobre la guerra de Malvinas (1989: 500): “Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel”.

 

Que sean muchas voces, pero un mismo grito: “Malvinas Argentinas”

La visión maniquea exhibida en la cinta, enfocada en la indefensión y la victimización de los soldados y su maltrato en manos de una oficialidad feroz e irracional, entraña una injusticia flagrante contra los miembros del Grupo de Artillería Aerotransportado 4, que ejercieron su servicio de manera profesional, responsable y sacrificada. Pese a ello, cabría preguntarse si el hecho de que este grupo de veteranos haya sido retratado de manera falaz invalida la totalidad del relato de Edgardo Esteban, lo cual pone en el eje del debate la relación entre las memorias individuales y la pluralidad de las memorias colectivas.

Lo cierto es que la escasa preparación de muchos soldados y la falta de conducción y planificación de los altos mandos fueron realidades que se hicieron manifiestas durante la guerra. De ahí que Iluminados por el fuego represente el punto de vista de un amplio sector de veteranos que se encontraron inmersos en situaciones de vulnerabilidad.

Siguiendo esta línea, se podría considerar como un acierto su contribución al debate sobre la verdadera implicancia de los excombatientes con el gobierno militar. No debemos olvidar que, al retornar de las islas, muchos de ellos fueron identificados como cómplices de la dictadura; una filiación que persiste hasta nuestros días. En este sentido, la película traza una línea divisoria entre los soldados y los altos mandos. Construye una idea de que no podemos asociar a los veteranos de Malvinas con el terrorismo de Estado, ni con el régimen militar y sus crímenes de lesa humanidad, puesto que ellos también fueron víctimas y los sufrieron en carne propia.

 

Imagen extraída de la película Iluminados por el fuego (2005)

 

El lenguaje cinematográfico resulta sumamente valioso, pues forma parte de las manifestaciones culturales que buscan recuperar la experiencia de Malvinas y las múltiples identidades que se construyeron, y que hoy continúan transformándose de manera permanente y conflictiva. No debemos dejar fuera de este proceso a todas aquellas personas que fueron invisibilizadas y que rara vez figuran en los libros de historia: los veteranos de guerra no reconocidos, los veteranos continentales y las mujeres que prestaron servicio como enfermeras e instrumentadoras quirúrgicas.

En consecuencia, estamos ante un proceso de construcción identitaria de nunca acabar, debido a que no podemos determinar la existencia de una memoria común a todos los veteranos, menos aún una memoria colectiva uniforme que clausure el significado del acontecimiento histórico. De modo que la guerra de Malvinas se conforma, entonces, como un terreno simbólico donde se construyen y disputan sentidos; y debemos aspirar a la ampliación de los márgenes para el recuerdo con la inclusión de diversas experiencias y memorias como legítimas (Svetliza, 2011; Amati, 2012).

A fin de cuentas, la lucha por la soberanía y la dimensión histórica del colonialismo son cuestiones que necesitamos disputar con los discursos derrotistas, negacionistas y reduccionistas, con mayor razón en una Argentina donde el gobierno de turno erradica a los próceres de la moneda nacional y borra a las Islas Malvinas de los mapas.

 

Bibliografía

  • Amati, M. (2012). “Malvinas en el 30° aniversario: memorias, sentidos y disputas” en de Charras, D. (ed.): Malvinas: argentinas y latinoamericanas. 1982-2012. Ciencias Sociales, N° 80, pp. 78-85. UBA: Buenos Aires. Disponible en: https://goo.gl/EB8gFy
  • Borges, J. L. (1989). “Juan López y John Ward”. Obras Completas II, pp. 500-501. Buenos Aires: Emecé Editores. Disponible en: https://goo.gl/peYcne
  • Cangiano, F. P. (2012). “Desmalvinización, la derrota argentina por otros medios”. Buenos Aires: Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Disponible en: https://goo.gl/9ZmQsP
  • Ruta, C. (productor) y Bauer, T. (director). (2005). “Iluminados por el fuego”. Argentina: Universidad Nacional de San Martín
  • Svetliza, E. (2011). “La guerra inolvidable: el recuerdo de Malvinas en la literatura y el cine argentino”. Instituto de Investigaciones Gino Germani. Disponible en: https://goo.gl/YGDtqF
  • Testimonios de Veteranos de Malvinas sobre el libro y la película “Iluminados por el fuego”: https://goo.gl/nvcH81

 

Autor:

 

Abel Salim. Estudiante avanzado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Córdoba) y estudiante de la Tecnicatura en Corrección Literaria (Universidad Nacional de Córdoba). Se desempeñó en carácter de pasante en el área de Relaciones Institucionales de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Ejerció como ayudante alumno de Historia de la Cultura en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Córdoba). Actualmente, colabora con la edición y corrección de artículos para el sitio web de Córdoba Global.

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