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El conflicto entre Rusia y Ucrania no es un conflicto congelado

El conflicto ruso ucraniano ha sido definido por varios analistas y medios de comunicación como un conflicto congelado. El presente artículo busca reformular tal consideración, generando una mayor claridad sobre el término y expresando los motivos por lo cual el conflicto en el este de Ucrania nunca se ha congelado. A la vez, se intenta concientizar sobre las problemáticas y consecuencias de no diagnosticar correctamente la situación en el Donbás. Por último, se propone una definición de conflicto congelado con la intención de aclarar la terminología.

 

A tattered Ukrainian national flag flutters in the wind at a position held by the Ukrainian armed forces near the town of Maryinka, eastern Ukraine, June 5, 2015. Ukraine’s president told his military on Thursday to prepare for a possible «full-scale invasion» by Russia all along their joint border, a day after the worst fighting with Russian-backed separatists in months. REUTERS/Gleb Garanich – GF10000118271

 

Introducción

El 21 de noviembre de 2013 el presidente de Ucrania, Viktor Yanukóvich, suspendió la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea (UE) con el fin de virar hacia un mayor acercamiento político-económico con Rusia. Este cambio abrupto de una política exterior proeuropea, hacia una política prorrusa, desencadenó una serie de protestas y manifestaciones en contra del distanciamiento con la UE con amplias ramificaciones, resultando en un suceso de eventos llamado Euromaidán también conocido como “Revolución de la Dignidad” (Shveda y Park, 2016).

Yanukóvich fue depuesto por el parlamento ucraniano, Rusia ante el peligro de perder su influencia geopolítica sobre Ucrania y el Mar Negro realizó entre febrero y marzo de 2014 un despliegue militar de tropas rusas con el objetivo de mantener control e influencia en el país anexando la península de Crimea. Finalmente, Crimea bajo ocupación rusa celebró un referéndum de independencia y luego de su aprobación, a través de un tratado de reunificación, se incorporó a la Federación Rusa el 22 de marzo de 2014 (Tangredi, 2014; Salmón y Rosales, 2014).

En consecuencia, ante el avance de Rusia sobre Crimea los separatistas prorrusos en la región del Donbás autoproclamaron la República Popular de Donetsk y la República Parlamentaria de Lugansk en señal de rechazo hacia las políticas pro europeas que Ucrania estaba perfilando a realizar. Rusia desplazó a sus “pequeños hombres verdes” a esta región para otorgar apoyo militar, económico, ideológico y logístico a los separatistas (D’Anieri, y Kuzio, 2018). Comenzando así el conflicto ruso ucraniano que se mantiene vigente hasta la fecha.

A pesar de mantenerse los enfrentamientos armados entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y los separatistas prorrusos, el conflicto con el tiempo fue teniendo una menor presencia en los medios internacionales. A tal punto que se lo ha categorizado como “conflicto congelado”. En el presente artículo se presentan argumentos por los cuales el conflicto ruso ucraniano nunca llegó a “congelarse”, a la vez que es un error conceptual y analítico considerarlo como tal.

En un principio se esbozará la definición de conflicto congelado, proveniente principalmente de la reconceptualización del concepto realizada por Smetana y Ludvík junto a otras definiciones expresadas por Perry y Grigas. Una vez definido este tipo de conflicto se mostrarán las pruebas sobre la situación en el Donbás que demuestran que, a pesar de haber tenido una considerable disminución en la intensidad de los enfrentamientos, el conflicto (aún) no se ha congelado y sigue activo fundamentándose en la definición de conflicto armado otorgada por el Programa de datos sobre conflictos de Uppsala.

Además, el artículo apunta a señalar la importancia de definir y diagnosticar correctamente las situaciones de conflicto congelado en el sistema internacional. El no considerar adecuadamente la situación en Ucrania implica desestimar al conflicto, lo que impulsa a una visión nublada y poco precisa sobre lo que realmente sucede, impidiendo así un diagnóstico correcto.

 

Conflicto congelado, aclarando su definición

Smetana y Ludvík (2019) en su reconceptualización diferencian claramente que se da un “conflicto congelado” en ocasiones donde la guerra terminó, pero una paz estable no se ha materializado. En los 90’s el término se utilizó para resaltar el hecho que, aunque los combates a pura escala hayan terminado en el caso particular, el conflicto no estaba resuelto y la situación podría volver a caer en la violencia.

Las palabras resaltadas demuestran la consistencia que, a pesar de que el término empezó a utilizarse vagamente para solo referirse a conflictos postsoviéticos de los noventa, es preciso que la guerra o el conflicto paren en algún momento. Es decir, es necesario que el conflicto armado entre las partes frene y deje de ser activo para que el conflicto se congele al no resolver las cuestiones de fondo que llevaron a los enfrentamientos.

Un ejemplo de conflicto congelado es la división de Corea, donde luego del armisticio firmado en 1953 la guerra terminó, pero la cuestión central del conflicto se ha mantenido hasta la actualidad. Ya que Corea del Sur y Corea del Norte oficialmente reclaman control sobre toda la península con una frontera de facto claramente definida entre ambos estados (Grzelczyk, 2019).

Por lo tanto, Smetana y Ludvík (2019, p. 2) definen “la noción de conflicto congelado como un proceso prolongado, conflicto postguerra caracterizado por la ausencia de paz estable entre las partes enfrentadas.”

La noción de paz estable va más allá de la percepción común de la paz como ausencia de guerra. Se sugiere que, en una paz estable la probabilidad de guerra es tan pequeña que realmente no entra en los cálculos de cualquiera de los actores involucrados (Boulding 1978; Kacowicz, 2000; Müller 2005).

Por otro lado, una paz precaria es la ausencia de una guerra a gran escala y corresponde a una situación donde la disuasión tanto general como inmediata juega un papel clave en la prevención del uso real de la fuerza armada (George, 2006). Ambas partes consideran que la guerra es una posibilidad, las fuerzas armadas de ambos bandos suelen entrenarse y equiparse para una guerra con el otro lado (Smetana y Ludvík, 2019).

Reforzando el requisito de que un conflicto congelado debe ser una situación post guerra o conflicto armado, se encuentra la definición de Perry (2009, p. 36): “situaciones donde la violencia paró, pero los intereses subyacentes de las partes en guerra no han sido abatidos o discutidos. La guerra, sin un militar vencedor o vencido, por lo tanto, continúa desarrollándose en política en tiempos de paz.”

Por otra parte, Grigas (2016, p. 1) expresa: “El término conflicto congelado se utiliza para describir las condiciones en los territorios donde el conflicto armado activo puede haber terminado, pero ningún tratado de paz o resolución política ha resuelto las tensiones a satisfacción de las diferentes partes.”

Se ha resaltado una circunstancia clave para que un conflicto se congele, la finalización de la guerra o del conflicto armado. Smetana y Ludvík (2019) enumeran así las condiciones que debe cumplir un conflicto congelado:

  1. Debe ser conflicto internacional.

  2. Postguerra prolongada.

  3. Debe tener problemas centrales sin resolver.

  4. Carece de paz estable.

Para que el conflicto en el Donbás se congele le falta cumplir con la segunda condición, de ser una situación postguerra. El conflicto en el este de Ucrania desde el 2014 se ha mantenido activo a pesar de una disminución en su intensidad, es por ello que es necesario desarrollar el concepto de conflicto armado y su relevancia en distinguir cuando un conflicto se congela.

 

Conflicto en el Donbás, aún no congelado

El Programa de datos sobre conflictos de Uppsala (UCDP) define a un conflicto armado como la incompatibilidad armada que se relaciona con el control de gobiernos y/o de territorios y en la que se dan las siguientes condiciones:

a) Están implicadas las fuerzas armadas de una de las dos partes.
b) Una de las partes del conflicto, por lo menos, es el gobierno de un Estado.
c) El resultado es que, por lo menos, hay 25 víctimas mortales producto de los enfrentamientos.

Asimismo, un conflicto es considerado como activo si hay al menos 25 víctimas fatales relacionadas a enfrentamientos por año calendario (UCDP, 2021a). Partiendo de lo anterior se presentan a continuación los números de muertes provocadas por año en el conflicto en Ucrania.

 

 

Gracias a los datos anteriores se puede observar que el conflicto en el este de Ucrania aún no se ha congelado a pesar de una clara y marcada disminución de intensidades, puntualmente en el año 2020 donde se firmó el 27 julio un alto al fuego siendo este el más efectivo hasta la actualidad (ACLED, 2020). El no congelamiento del conflicto ruso ucraniano se debe a que las víctimas fatales siguen superando el mínimo de 25 manteniendo al mismo como activo.

Simultáneamente se suman a los datos de UCDP posturas de diversas fuentes. Como por ejemplo las declaraciones del embajador estadounidense Kurt Volker: “Mucha gente piensa que esto de alguna manera se ha convertido en un conflicto congelado y adormecido y que es estable y ahora tenemos un alto el fuego […] eso es completamente erróneo. Es una crisis.” (Atlantic Council, 2017).

También Brooke (2020) propuso una serie de motivos por lo cual tal vez un conflicto congelado sería lo mejor para Ucrania. Marcando como el conflicto en el país aún no se congela pero que su congelamiento puede ser la preferible opción para Ucrania desde lo económico comparando con lo sucedido con Georgia luego de su guerra con Rusia. Expresando la condición clave que no sucede en el Donbás para su congelamiento: los enfrentamientos y la violencia deben parar. Ya que, para los inversores, la guerra representa riesgos inaceptables y es por esto que la clave es detener la matanza.

Más aún, de Waal y von Twickel (2020, p. 3) mencionan como los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania sobre el Donbás y Crimea cambiaron las políticas en la región sacudiendo las dinámicas de los cuatro existentes conflictos sobre territorio prolongados en Abjasia, Nagorno-Karabaj, Osetia del Sur y Transnistria. “A estos conflictos postsoviéticos a menudo se denominan congelados, pero este es un nombre inapropiado. […] Dos de ellos, en el Donbás y Nagorno-Karabaj están en curso o cerca de la violencia”. Refiriéndose como en curso al conflicto en el Donbás y cerca de la violencia a Nagorno-Karabaj (publicado en marzo, meses antes de la segunda guerra del Alto Karabaj en septiembre de 2020).

Para finalizar, se refuerza la idea central del artículo con la respuesta de Taras Kuzio, académico británico y experto en asuntos políticos, económicos y de seguridad de Ucrania. Quien consultado sobre si el conflicto ruso ucraniano en el este de Ucrania estuvo en algún momento congelado, expresó: “Nunca. Siempre ha estado caliente. Crimea puede ser designada como un conflicto congelado.” Esto se debe porque Crimea actualmente no se encuentra en un conflicto armado y no se ha resuelto el problema central entre Ucrania y Rusia.

 

Controversias del concepto

Con la movilización de tropas de Rusia sobre la frontera con Ucrania en abril del 2021, el conflicto ruso ucraniano volvió a tener primera plana internacional (Dickinson, 2021). Pronto Ucrania volvió a ser de interés para la comunidad internacional donde portales de noticias junto a analistas otorgaron su visión del conflicto frente a los nuevos desarrollos. Esto es positivo en el sentido que tal respuesta demuestra que aún el conflicto no ha desaparecido de la agenda internacional y todavía no es víctima de la fatiga por parte de la comunidad internacional (de Waal y von Twickel, 2020).

La discusión se encuentra en que en esta cobertura de los hechos algunos portales de noticias y analistas han definido a la movilización de tropas de Rusia como un descongelamiento del conflicto ruso ucraniano. Esto se debe a que consideran a un conflicto congelado cuando hay un aflojamiento de la tensión luego de un pico de enfrentamientos, que no hay actividades que aumenten la tensión, que no está sucediendo nada o no se está resolviendo el conflicto (Córdoba Global, 2021).

Estas concepciones son controversiales en cuando un conflicto se congela, esto se debe a lo mencionado por Smetana y Ludvík (2019, p. 11): “El término conflicto congelado tiene un uso generalizado en el discurso de la política internacional, pero hasta ahora ha servido más como una etiqueta pegadiza para los conflictos no resueltos en el espacio postsoviético que como una categoría analítica útil.”

Tal uso del término como una etiqueta pegadiza es negativo para el verdadero entendimiento del conflicto ruso ucraniano. Esto se debe ya que el calificativo congelado es engañoso, erróneamente sugiere que un conflicto puede ponerse en “espera” (Morar, 2010). Cornell (2017) afirma que el concepto de congelado falsamente connota la falta de un dinamismo como si las políticas del conflicto están congeladas en espacio y tiempo. Broers (2015) a la vez expresa que la descripción de conflictos como congelados y por consecuente estáticos que es compartida por académicos y políticos, lleva a una (políticamente) conveniente percepción de que están de facto estables y por ende esencialmente irrelevantes.

 

Conclusión

Las concepciones problemáticas del término conflicto congelado generan inconvenientes más allá de una cuestión de precisión conceptual, ya que además de considerar al conflicto en Ucrania como congelado o estático donde “no está pasando nada”, esta visión no permite un análisis adecuado de la situación. El desestimar y “congelar” un conflicto en la agenda internacional provoca que no se estudie con precisión y no se diagnostique el conflicto correctamente, implicando una disminución en la posibilidad de proponer un curso de acción factible para la resolución del conflicto. Por ello, es crucial entender las condiciones y situaciones que hacen realmente a un conflicto congelado para poder comprender que el conflicto en el Donbás (por el momento) no corresponde a tal categoría.

Para concluir, en base a las fuentes previamente citadas, este artículo propone una definición de este término para disminuir la ambigüedad del mismo, definiendo así a un conflicto congelado como:

“Escenario donde luego de finalizar los enfrentamientos producto de guerra o conflicto armado, no se resuelven las cuestiones de fondo que llevaron a las partes a enfrentarse en un primer momento. Por lo tanto, se conservan prolongadamente las tensiones entre los actores generando una paz precaria, manteniendo así inestabilidad en la región sin resolverse el conflicto.”

 

Bibliografía

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  • Tangredi, A. (2014). The Russian annexation of the Crimea: questions relating to the use of force. [Versión electrónica], QIL, Zoom Out 1, 5-34.

 

Autor

Francisco Vallejos Griotti: Licenciado en Relaciones Internacionales, Universidad Empresarial Siglo 21. Interesado en el estudio de la geopolítica del espacio postsoviético enfocado en Ucrania. Fundador y coordinador general de Internacionalistas Sin Agenda.

 

Este escrito fue seleccionado con el 1° premio en el marco de la 3° edición del concurso de artículos de Córdoba Global “Pensando al mundo”.

28 de julio de 2021
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