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El liderazgo en tiempos de pandemia

La palabra pandemia no debe usarse a la ligera. Es una palabra que, si se usa incorrectamente, puede causar un miedo irrazonable o una aceptación injustificada, y entre estas dos cuestiones se ubica el liderazgo presidencial, el que debe aprovechar sus recursos para tornarse lo más objetivo y sólido posible, aún cuando se enfrente a un factor externo a la dinámica política. No estamos solo ante una crisis de salud pública, sino que la crisis va a tocar todos los sectores, por lo que todos los individuos deben involucrarse en la lucha. Resumamos los cuatro puntos claves: prepararse y estar listos; detectar, proteger y tratar; reducir la transmisión e innovar y aprender. Serán estos ejes articuladores de un problema dinámico los que a priori definirán nuevos mecanismos de acción. En uno de estos mecanismos está implícita la noción del liderazgo presidencial.

 

 

Aspectos a asumir para generar un liderazgo presidencial objetivo

Cuando la OMS llamó a todos los países a tomar una “acción urgente y agresiva” ante el problema del COVID-19 y su Director General, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresaba que se trataba de una pandemia, no imaginábamos que las atenciones iban a estar puestas tanto en la dinámica del problema como en el rol del liderazgo presidencial. Antes de proseguir, aclaro que en este artículo la noción de “liderazgo presidencial” será abordada de un modo objetivo, como una categoría más del análisis político.

Para que podamos entender o intentar corroborar la construcción y consolidación de cualquier liderazgo presidencial deberemos atender a muchos recursos, Pero hay uno que es clave: el apoyo de la ciudadanía, que ante una pandemia asume un rol clave no solo para la prevención, sino también por encontrarse impactada, positiva o negativamente, dentro de lo que se denomina “factor externo a la dinámica política” (Ollier, 2009).

Tomaremos la justificación teórica ofrecida por Ollier (1992), en cuanto que interpreta al liderazgo como “la actividad que entraña la forma de gobernar de un Presidente, la cual significa la existencia de lazos que el jefe de Estado efectúa con los actores políticos, con los otros poderes estatales y con la sociedad en su conjunto”. Debemos distinguir al líder del gobierno del liderazgo (Ollier, 2010): el primero es “el individuo particular investido por un poder decisional”, mientras que el segundo refiere a la naturaleza de la acción decisional efectuada por aquel líder. Por lo tanto, el liderazgo es una relación que se activa para resolver determinado problema o para promover un resultado decisional deseado y que se desarrolla en un contexto y en un tiempo determinado.

Si de nexos o lazos se trata, los diversos mecanismos que ha activado el gobierno de Argentina buscan que el presidente genere resultados favorables para la sociedad en un contexto de emergencia sanitaria y con serias dificultades económicas. En este caso, el liderazgo presidencial se ha enfocado en permanecer en sintonía con lo declarado por el Director General de la OMS y en procurar nexos de bienestar macrosocial, algo indispensable a la hora de garantizar lo que se denomina “naturaleza de la acción decisional de un líder” (Diz, 2014).

Los esfuerzos se han concentrado en torno a una problemática, propia y constitutiva de un factor externo a la dinámica política. El buen liderazgo es el que a partir del apoderamiento de este factor se concentra en torno a las problemáticas políticas y socioeconómicas que lo atraviesan y se relaciona con los actores partidarios y corporativos. En este sentido, el rol de los sectores políticos de oposición es determinante, ya que durante una pandemia deben volcar sus recursos propios a enriquecer el rol del Estado, subsumido en este caso al liderazgo presidencial, que puede verse consolidado.

 

Perspectiva de conclusión para cualquier liderazgo objetivo

En definitiva, el liderazgo presidencial objetivo debe focalizarse en los recursos objetivos y subjetivos que un presidente posee o es capaz de generar. Los recursos objetivos se despliegan en el marco institucional en el cual se encuentra un presidente: el partido o coalición de gobierno, las diversas instituciones y dimensiones donde se expresa su rol sobre actores en los que cuenta con control (las Fuerzas Armadas, por ejemplo). Los recursos subjetivos se definen a partir del uso que el presidente hace de los recursos objetivos y de su capacidad para generar nuevos.

La clave creo que está en asumir solo una pregunta abierta: ¿Qué recursos (objetivos y subjetivos) se configuran como potenciadores y cuáles como limitantes del liderazgo presidencial objetivo? Sin dudas, el que será definitorio es uno: el apoyo de la ciudadanía.

 

Bibliografía

  • Diz, María Luisa; “Los liderazgos políticos y sus dilemas en el presente de Argentina y Chile”. UBA/Conicet/IDES. POSTData 19, Nº1, Abril-Septiembre/2014, ISSN 1515-209X, (págs. 229-241).
  • Diario “La Nación”. “La Organización Mundial de la Salud catalogó como pandemia al coronavirus Covid-19”. 11 de marzo de 2020. Bs As. Argentina.
  • Ollier, María Matilde. “La institucionalización democrática en el callejón. La inestabilidad presidencial en el Cono Sur”. 1992.
  • Ollier, María Matilde. “El liderazgo político en democracias de baja institucionalización: el caso del peronismo en la Argentina”. En revista de Sociología N° 24, 2010, pp. 127 – 150.

 

Autor

Cristian Iván Da Silva: Estudiante del Instituto Superior de Formación Docente N° 98. (ISFD N°98).

 

 

 

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