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Justin Trudeau, un nuevo tipo de liderazgo global

Un líder emergente

En los últimos tiempos, donde los Estados Unidos parecen haber dado un paso al costado –solo en lo simbólico, y temporal, al menos-  en lo que a liderazgo mundial se refiere. En efecto,  atraviesa la situación social más conflictiva que vive el país desde los tumultuosos años sesenta, con Donald Trump sacando a la primer potencia mundial de la UNESCO o de acuerdos de libres comercio como el TPP, cuestionando a la OTAN y con formas que poco tienen que ver con lo que tradicionalmente fue la diplomacia internacional.

Parece que es el momento de que surjan de otros países, nuevos líderes que sean capaces de representar las sensibilidades liberales, socialmente progresistas, y que generalmente apelan a cierto sector de la población más cosmopolita y comprometido con la idea de la globalización económica pero también a favor de la entrada de migrantes y refugiados procedentes de economías más pobres del mundo. La figura que parece encarnar mejor que nadie ese perfil en el mundo de hoy es el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau.

 

La figura de su padre

Justin Trudeau es el hijo de un hombre de larga trayectoria en la política canadiense del Siglo XX, Pierre Trudeau, quien fue Primer Ministro del país del norte durante el periodo que va desde 1968 a 1979, siendo reelecto en 1980 para luego renunciar en 1984. Pierre Trudeau es considerado tanto por sus partidarios como por la mayoría de sus opositores como el fundador de la Canadá moderna, con un perfil multicultural, federal, bilingüe y progresista. También fue un poeta que gozó de la amistad de figuras del ámbito cultural canadiense y global como el legendario Leonard Cohen, de John Lennon, o incluso del ex mandatario cubano Fidel Castro.

Su hijo y el estilo de liderazgo que viene esgrimiendo desde que asumiera el cargo de Primer Ministro tras su victoria al frente del Partido Liberal en las elecciones generales de 2015 parece hoy la contracara de Donald Trump, de los lideres pro-Brexit o de las cada día más duras voces anti inmigración que empiezan a tomar fuerza en la Unión Europea. Trudeau sostiene posiciones de lo que podríamos dar en llamar “progresismo”, mostrándose a favor de la despenalización de la marihuana para consumo personal, declarándose feminista pero además formando un gabinete con la misma cantidad de hombres y mujeres, asistiendo a marchas del orgullo gay y abriendo las fronteras de su país a los refugiados sirios, libios, y de otras partes del mundo golpeadas por la guerra y la miseria. Según datos oficiales desde diciembre de 2015 a la fecha, Canadá ha recibido 40.081 refugiados.

Trudeau y Macron

El estilo de Trudeau puede equipararse en cierto sentido al de Macron, líderes jóvenes –el canadiense tiene 46, el francés tiene 39-. Ambos vienen de profesiones de las ciencias sociales o “humanidades” que no son tan comunes en el mundo de la política: el primero se egresó de Licenciado en Literatura en la Universidad de McGill en Canadá y posteriormente en Educación en la Universidad de Columbia, mientras que el segundo terminó las carreras de Filosofía, luego de Ciencias Políticas, y posteriormente se egresó de Inspector en Finanzas de la Escuela Nacional de Administración, lugar de donde salen la mayor parte de los altos funcionarios franceses.

Ambos mandatarios tienen en común además un estilo fresco, joven, moderno, saben hacer un gran uso de las redes sociales. Se posicionan como hombres abiertos, moderados, centristas y arrasan en los grandes centros urbanos de sus países, siendo sumamente atractivos para un sector del electorado mayoritariamente blanco, progresista, y generalmente con estudios universitarios que ve en ellos a hombres educados y cosmopolitas, la contracara de los discursos agresivos y las formas descorteses de Donald Trump o Marine Le Pen.

Conclusiones e interrogantes

El premier canadiense viene demostrando un tipo de liderazgo muy diferente al acostumbrado en otros hombres y mujeres de poder mundial. Muy al estilo canadiense, ha declarado que: siempre se ha entendido que Canadá no es un país que se pondrá de pie y golpeará su pecho en la escena mundial, pero podemos ser muy útiles para crear modelos que funcionen (…) si podemos demostrar que la perspectiva global funciona para todos, entonces se difuminará una gran parte de la incertidumbre que está surgiendo en el mundo”.

De esta manera Justin Trudeau se ha venido posicionando como un hombre capaz de disputar el escenario político internacional a las voces proteccionistas y anti globalización del mundo pero también a las xenófobas y a las anti inmigración. Estará por verse si a largo plazo esto tendrá consecuencias reales sobre el escenario global o solo se quedará en buenos modales, buenas formas, y buenas intenciones, ya que el mayor desafío tanto de Trudeau como de Macron es el de realizar cambios estructurales que de alguna manera seduzcan a ese otro importantísimo sector del electorado más ligado a lo rural o a los desocupados de los otrora prósperos sectores industriales, es decir, a los perdedores del proceso de globalización.

 

Autor

Gonzalo Fiore Viani: abogado, actualmente maestrando en relaciones internacionales en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC y cursando la Edición II del Programa Lazos Comex para consultores en comercio internacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma universidad. Actualmente se desempeña como coordinador de Grupos Asociativos de empresas y escribe para distintos medios académicos.

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