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La desigualdad en la lucha contra el virus COVID-19 en el mundo

En el 2020 surge una lucha mundial contra lo que se conoce como el virus COVID-19. Los distintos países comienzan a demostrar sus capacidades tecnológicas y científicas en búsqueda del desarrollo de una vacuna que ponga freno a la pandemia. Los países que están más desarrollados, son los primeros en lograr la creación de la vacuna y comenzar a inocular a sus ciudadanos. Es este el punto en el que se genera una desigualdad en la lucha contra este virus. La mayor parte del mundo logra grandes porcentajes de vacunación de sus ciudadanos mientras que el continente africano se ve totalmente marginado al acceso a las vacunas, consiguiendo porcentajes extremadamente bajos en comparación con otros continentes del mapa. Ante estos hechos, la Organización Mundial de la Salud crea un programa para mejorar el acceso de los países mas pobres a las vacunas, que si bien el fundamento de su creación es totalmente lógico, aun no se han conseguido los resultados esperados que queda ejemplificado con los números de vacunados que hay en el continente africano.

Producción de vacunas a nivel mundial

En el año 2020 el mundo cambia radicalmente debido al surgimiento del virus SARS COVID-19. Los países comenzaron a alertar sobre un virus que afectaba el sistema respiratorio de las personas. Día tras día los casos fueron en aumento y el conocimiento sobre este virus era casi nulo. Debido a la gran conexión global que existe, el virus se desparramo por todo el globo terráqueo, logrando así que la Organización Mundial de la Salud termine considerando en abril que el mundo se enfrentaba a una pandemia. Ante el terror y el desconocimiento, los países comenzaron a cerrar sus fronteras, los aeropuertos se cerraron, las industrias se paralizaron y las personas debimos quedarnos en nuestras casas, buscando así cortar la circulación del virus.

Al mismo tiempo que el mundo se paralizaba, los países comenzaron una carrera científica por encontrar el desarrollo de una vacuna que pueda prevenir el contagio del virus. Países desarrollados como Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, entre otros, son los primeros en producir su vacuna. Luego países en desarrollo como Argentina, México, Brasil, India, comienzan a producir también. Así algunos Estados, sobre todo aquellos productores y ricos, comenzaron a vacunar a sus habitantes, logrando poco a poco la protección de sus ciudadanos. Pero esto no sucede con los países del continente Africano que no tuvieron la misma oportunidad

El continente africano: El continente con menos vacunados del mundo

Según el sitio web “ourworldindata”, el 60% de la población mundial recibió al menos 1 dosis de vacuna contra el COVID-19 y al menos el 52% de la población mundial se encuentra totalmente vacunado, es decir 2 dosis, contra dicho virus. Ahora bien, observando los datos en profundidad en este sitio podemos ver continente por continente los niveles de vacunación. América del Sur es el que mayor porcentaje de personas totalmente vacunadas tiene con un 67%, le sigue Europa con el 63%, luego Asia y América del Norte con el 60% y por último y con niveles porcentuales totalmente asimétricos en relación con el resto África con el 10% de su población vacunada con 2 dosis.

Estos números reflejan una gran desigualdad en los niveles de vacunación. Los países africanos se encuentran en niveles muy inferiores a la media mundial, lo que posiciona a estos países en desventaja en relación a sus pares en otros continentes. Una desventaja que se traduce en una mayor exposición de estos países ante el avance de nuevas posibles variantes que surjan.

 

Rol de la Organización Mundial de la Salud ante la desigualdad

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S), es una organización especializada que se encuentra baja la órbita de la Organización de Naciones Unidas (O.N.U) y que tiene como finalidad alcanzar el grado más alto posible de salud para todos los pueblos (Diaz de Velasco, 2016). Es así que ante esta meta que tiene esta organización, de la cual, casi todos los países del concierto internacional son miembros, es lógico que se busque alcanzar una mejor distribución de las vacunas logrando una igualdad entre los distintos países. De esta manera y con el trabajo en conjunto con distintas organizaciones se creó el mecanismo COVAX, que se basa en mejorar el acceso a las vacunas contra el COVID-19, sobre todo para los países con menor acceso a ellas.

Conclusión:

El virus COVID-19 ha puesto al mundo en una lucha. Esta lucha no solo se basa solamente en cuidar la salud de los ciudadanos sino que también se tradujo en una competencia científica y tecnológica en búsqueda de una vacuna que ponga freno al avance de este virus. Los primeros en lograr la producción de la vacuna fueron los países desarrollados y ellos mismos fueron los que comenzaron a inocular a sus poblaciones. Luego les tocó a los países en vía de desarrollo el producir y el vacunar. Pero hay una excepción, y esa excepción es África. El continente africano se ha visto marginado del mundo una vez más. Con bajísimas tasas de vacunación, que se encuentran un 40% debajo de la media global, la población de los países africanos tienen una exposición muy alta en relación con ciudadanos que se habiten en otro continente.

Ante esta desigualdad y asimetría en la distribución de las vacunas, la Organización Mundial de la Salud ha puesto en marcha un sistema llamado COVAX que busca garantizar un mejor acceso a las vacunas para los países más pobres. Sin lugar a duda este mecanismo aún no ha dado los resultados que se podrían esperar. La cooperación internacional en torno a la vacunación de la población debería enfocarse en lograr una mayor igualdad entre los países. Los países africanos deberían poder alcanzar porcentajes de vacunación más elevados con una mayor rapidez para reducir la exposición de sus ciudadanos ante el virus. Esto no se va a lograr sin la ayuda de los países más ricos y con mayores niveles de vacunación. Es así que, en mi opinión, para terminar con esta desigualdad se necesitan los esfuerzos y voluntades de todos los países, con una participación más activa de la Organización Mundial de la Salud, que al fin y al cabo, fue creada para mejorar la salud de los pueblos del mundo.

Bibliografía y citas:

  • Berkley, S. (3 de septiembre de 2020). “Covax explained”. Recuperado de: https://www.gavi.org/vaccineswork/covax-explained
  • Diez de Velasco Vallejo, Manuel. (2006). Las Organizaciones Internacionales en J I. L. de Tena . (14° ed. Vol. 15). Editorial Tecnos. España, Madrid.
  • Hannah Ritchie, Edouard Mathieu, Lucas Rodés-Guirao, Cameron Appel, Charlie Giattino, Esteban Ortiz-Ospina, Joe Hasell, Bobbie Macdonald, Diana Beltekian and Max Roser (2020) – «Coronavirus Pandemic (COVID-19)». Publicado en OurWorldInData.org. Recuperado de: ‘https://ourworldindata.org/coronavirus’ [Online Resource]
  • Organización Mundial de la Salud (2020). Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre la COVID-19 celebrada el 11 de marzo de 2020. Recuperado de: https://www.who.int/es/director-general/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—11-march-2020

Santiago Baldarotta: Estudiante avanzado de Lic. en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Córdoba. Interesado en el análisis de la integración regional, el comercio internacional y el género.

Instagram: Santibaldarotta

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