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Los desafíos de la Nueva Ruta de la Seda para Argentina

En septiembre del 2013 el presidente Xi Jinping dio a conocer el megaproyecto chino: la Iniciativa de la Franja y la Ruta (OBOR, por sus siglas en inglés / 一带一路, en chino). El presidente chino, con la mira en la histórica Ruta de la Seda china, se propuso construir una nueva en pleno del siglo XXI, ahora conocida como “Belt Initiative Road” (BRI), que consta de una franja terrestre y una marítima, simbolizando caminos que se abren desde China hacia el mundo. En este marco, China busca la apertura hacia nuevos mercados, entre los que se encuentra América Latina. Este artículo tiene como objetivo identificar y analizar, desde una perspectiva geopolítica, cuáles son las implicancias de la Nueva Ruta de la Seda para Argentina.

 

Entre la autonomía y la dependencia: Argentina en la Nueva Ruta de la Seda

Si quieres riqueza, primero construye caminos, así recita el famoso proverbio chino. El ascenso de China como potencia mundial implica la extensión de sus tentáculos a nuestra región. La presencia del gigante asiático se acentúa, lo que nos lleva a preguntarnos hasta qué punto aquello perpetúa las asimetrías Norte-Sur. ¿Oportunidades en términos de desarrollo o perpetuación de un patrón de dependencia?, esa es la cuestión. En este marco, resulta fundamental advertir sobre los problemas estructurales que produce la desarmonía en la relación China-Argentina.

En primer lugar, cabe realizar una breve descripción sobre la iniciativa de la Franja y la Ruta. A grandes rasgos, el proyecto impulsado por Xi Jinping desde 2013 consta de una Franja (como vía de comunicación terrestre) y una Ruta (como vía marítima). La Nueva Ruta de la Seda comenzó como proyecto regional; como un intento de unir a China con Asia Central, Rusia y la Europa del Báltico, además del golfo Pérsico y el mar Mediterráneo, a través de Asia Central y el Oeste Asiático (Villagrán et al., 2019: 47). Sin embargo, en 2017 Xi entabló una conversación con el presidente argentino Mauricio Macri en la que declaró que América Latina es considerada la extensión natural de la Nueva Ruta de la Seda. A partir de lo anterior se evidencia que la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda – hoy entendida como corazón de la política exterior e interior de China (Zottele y Damin, s.f: 1) – tiene pretensiones globales. De hecho, el nombre “La Nueva Ruta de la Seda” refleja una intención de China sobre el mundo de volver a emerger como la potencia que fue durante su etapa imperial (Bravo, 2020: 175).

 

Fuente: The Belt and Road Research Platform (2018)

 

Globalización y relaciones de poder: la estrategia china

En este sentido, el compromiso de China con la globalización deviene de la interpretación china de que “el desarrollo económico doméstico y la integración nacional a la economía mundial están interrelacionados (…), esta concatenación entre factores internos y externos entrega la intermesticidad a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, bajo la lógica de que China se beneficia del mundo interconectado y globalizado” (Villagrán et al., 2019: 47). Sin embargo, debemos advertir que la globalización no constituye un proceso necesariamente neutro. Actis y Creus (2020) sostienen que este fenómeno es un reflejo de las relaciones de poder: “la clave radica en la comprensión del orden internacional y de las relaciones de poder imperantes para maximizar las oportunidades que ofrece el mundo y minimizar sus amenazas las cuales son siempre cambiantes y dinámicas.” (Actis y Creus, 2020: 33).

En este marco, tengo la certeza de que la magnitud del plan chino es enorme, pero más enormes son las implicancias que ello conlleva en los países que se adhieren. Müller-Markus (2016, citado en Bravo 2020) afirma que la BRI “contiene claros cálculos estratégicos, económicos y geopolíticos con el fin de preservar intereses nacionales de alta prioridad” (Muller-Markus, 2016: 3; citado en Bravo, 2020: 176 ). Ahora bien, es fundamental reflexionar sobre la retórica china que esconde ese afán por preservar sus intereses. Es decir, China no sale a decirle al mundo que la BRI es un intento de preservación de intereses nacionales prioritarios, sino que en a nivel discursivo se evidencia una retórica sumamente optimista. En esta línea, los términos claves que se pueden identificar en el discurso de la política exterior china son: desarrollo pacífico, beneficio mutuo y proceso estratégico. Se observa una retórica optimista, atravesada por la idea de una estrategia “win-win”. De esta manera, Liu (2017) afirma que “la diplomacia con características chinas (…) sostiene las banderas de la paz, el desarrollo, la cooperación y el resultado ganar-ganar” (Liu, 2017: 28; citado en Mosquera, 2018: 42).

Consecuentemente, basta con leer la Declaración conjunta entre la República Popular China y la República Argentina (2018) para identificar los términos anteriormente resaltados. En tal documento la palabra cooperación aparece 23 veces, seguida por el término desarrollo repetido en varias ocasiones. El artículo noveno de la Declaración Conjunta destaca que “(…) la Asociación Estratégica Integral entre ambos países es extensible a la relación con la Iniciativa de la Franja y la Ruta y coincidieron en promover acciones conjuntas para la cooperación de empresas de ambos países en mercados de terceros Estados en proyectos relacionados.”

En línea con lo anterior, China afirma que “los lazos comerciales y la radicación de capitales asiáticos en la región son una oportunidad que permitiría a los países latinoamericanos desarrollar sus producciones, diversificar sus relaciones internacionales y disminuir su endeudamiento” (Bravo, 2020: 180). Ahora bien, no todo lo que brilla es oro. Entendiendo que América Latina cobra importancia en la estrategia china porque sus estructuras productivas y sus dotaciones de factores productivos las posicionan como proveedoras directas de los insumos necesarios para mantener en el tiempo su expansión económica (Bolinaga- Slipak, 2015: 37 citado en Bravo, 2020: 179),   es necesario preguntarse por desarrollo autónomo de la región y por las implicancias a nivel nacional.

En síntesis, la profundización de la relación con China encuentra que “este país tiene una estrategia geopolítica que reproduce el modelo de dependencia primaria con la región y obstruye la agenda de desarrollo productivo” (Svampa, Slipak, 2015: 51; citado en Bravo, 2020: 182). Actualmente, los hechos evidencian que los crecientes flujos chinos contribuyen a profundizar la dependencia entre la región y los ingresos generados por la exportación de bienes primarios.

Por otro lado, vale aclarar que es innegable que la iniciativa china implica algunas oportunidades para la región. Sin embargo, me atrevo a afirmar que hoy corremos el riesgo de caer en la ilusión de perseguir oportunidades sin evaluar riesgos o desafíos. Entendiendo que existen oportunidades, la pregunta a realizarse es: ¿qué riesgo conlleva cada oportunidad?

 

Reflexiones finales

Para concluir, propongo reflexionar acerca del poder en términos de influencia y autonomía. Al iniciar este artículo me pregunté sobre los márgenes de autonomía que tiene Argentina frente a la BRI, y al buscar la respuesta me encontré con la geopolítica. Rodriguez Rey (2016) sostiene que el objeto del análisis geopolítico es concluir acerca de la relación entre el poder político y el medio geográfico (Rodriguez Rey, 2016: 79). En este sentido, la influencia y la autonomía constituyen dos dimensiones diferentes del poder, aunque estrechamente relacionadas (Actis y Creus, 2020); entendiendo a la influencia como el “poder sobre” otros y a la autonomía como el “poder para” tomar decisiones, definir políticas y resistir presiones (Actis y Creus, 2020: 135). En el presente caso de análisis, entra en juego la influencia de China (que ejerce presión/coerción sobre Argentina para modificar su comportamiento en línea con los objetivos propios -esos “intereses nacionales altamente prioritarios” mencionados por Müller-Markus- vinculados con la BRI) y la autonomía de Argentina (el poder en términos de posibilidad de tomar decisiones por cuenta propia y resistir los intentos de China de ejercer influencia a través de la BRI).

Aún no he alcanzado la respuesta certera a mi pregunta (¿cuáles son los márgenes de autonomía de Argentina frente a la BRI?), pero si estoy segura de que el primer paso es identificar las amenazas a esa autonomía. El paso siguiente es pensar en términos de una gran nación, a mi parecer debemos enfocarnos en la alta política. Pensar en términos de alta política, afirma Ocón (2021), implica pensar en objetivos trascendentales que van más allá de mi. A su vez, concuerdo con Leandro Ocón cuando afirma que la autonomía y el poder se construyen a partir de recursos materiales (Ocón, 2021). Otro punto interesante sobre el cual reflexionar al referir al tema en cuestión.

Despierta, Argentina. Tengo la certeza de que Wolff no se equivocaba al afirmar: “China es todo. No importa nada más. No entendemos a China, no entendemos nada. China se encuentra en la posición en la que se encontraba la Alemania nazi de 1929 a 1930. Los chinos, al igual que los alemanes, son el pueblo más racional que hay en el mundo, hasta que no lo son. Y van a transformarse como Alemania en los años treinta. Van a tener un Estado hiper nacionalista y, una vez que eso ocurra, no podemos volver a meter el genio en la botella. (Wolff, 2018, citado en Actis y Creus, 2020: 210)”.

 

Bibliografía

  • ACTIS E. & CREUS N. (2020). La disputa por el poder global : China contra Estados Unidos en la crisis de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Capital Intelectual.
  • BRAVO, L. (2020) Los desafíos de la Nueva Ruta de la seda para América Latina: entre la autonomía y la dependencia. Perspectivas Revista de Ciencias Sociales, pp. 173-186.
  • MOSQUERA, (2018). “China, transparencia y pragmatismo”. Educc: Córdoba, Argentina.
  • OCÓN, (29 de septiembre de 2021). Desafíos geopolíticos argentinos [Discurso principal]. Programa Jóvenes Dirigentes, Córdoba, Argentina.
  • RODRIGUEZ REY, M.F (2016). Mapa Conceptual de la Geopolítica. La Revista de la Escuela Superior de Guerra «Tte Grl Luis María Campos, Año 96, no. 593
  • VILLAGRÁN, [et al.] (2019). China: una nueva estrategia geopolítica global: la iniciativa de la Franja y la Ruta. La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.
  • ZOTTELE E. & DAMÍN N. (s.f). Argentina: deconstruyendo “La Franja y la Ruta”. China Radio International. Versión Sudamericana.

 

Autora

Agustina Bersano

 

Este artículo fue galardonado con el 1º premio del Programa de Formación Jóvenes Dirigentes: https://www.jovenesdirigentes.org

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