
Por Torres Camila Rocío
En la actualidad la República Popular China enfrenta un gran desafío que podría afectar su futuro, la caída abrupta de las tasas de natalidad. Históricamente, China se ha caracterizado por su densidad poblacional, fue en el periodo de Deng Xioping cuando se estableció la ley del hijo único, a raíz de la necesidad de controlar la natalidad para así poder establecer un plan económico modernizador. ¿Cuáles fueron las consecuencias de este plan tan ambicioso? ¿Puede China revertir el desbalance poblacional?
Deng Xioping y la ley del hijo único
A fines de la década de 1970, China había llegado al exorbitante número de 1000 millones de habitantes. Fue así como el líder del partido comunista chino puso en marcha una ley controvertida, la ley del hijo único. A pesar de que ya se habían implementado otras medidas para el control natalicio, este fue necesario, según sus promotores, para poder poner en marcha la Gran Reforma Económica China. Este ambicioso plan tenía como objetivo pasar de una economía planificada a una economía socialista de mercado.
Esta ley ofrecía beneficios para aquellos que la cumplieran a rajatabla, tales como mejores empleos o créditos económicos. Por otro lado, para aquellos que no cumplieran la ley, se les aplicaba una multa o sanción más severa. Lamentablemente, estas medidas provocaron que se produjera un desbalance significativo en la configuración poblacional, fue así como la preferencia por el genero masculino provocara abortos masivos y abandono de infantes femeninas; además de esterilizaciones forzadas a mujeres, vulnerando sus derechos humanos y reproductivos.
Esta ley estipulaba ciertas excepciones, como por ejemplo: si ambos padres eran hijos únicos se le permitía tener dos vástagos, si una familia rural tenía un hijo con discapacidad o una hija mujer se les permitía tener un hijo más, si un nacional se repatriaba podía engendrar otro hijo, entre otras.
Se calcula que esta ley hizo que un aproximado de 400 millones de nacimientos no se produjeran entre 1979 y 2015 -que fue el año en el que se dejó sin efecto la ley-
Las consecuencias actuales en la Republica Popular China
Aunque suene shockeante, la medida tuvo resultados positivos cuantitativamente, llegando al objetivo esperado de controlar y reducir la población reduciendo considerablemente epidemias, asentamientos irregulares, servicios sociales desbordados, consecuencias ambientales producto del sobre poblamiento, etc.
Por otro lado, el gobierno Chino descubrió que se enfrentaba ante un prematuro envejecimiento de su población. Este punto afectará en gran medida el futuro económico del sistema laboral si no surge algún cambio, dado que, al haber más trabajadores en etapa inactiva se hace insostenible para el sistema previsional jubilatorio, ya que hay menor cantidad de activos que provean a la caja.
Y si hablamos de los problemas a la hora de encontrar pareja, tenemos una complejizarían de la cultura del “ligue” entre los chinos. La estructura familiar y las dinámicas sociales son los causantes de que más jóvenes prevalezcan solteros y que mayoritariamente el sector femenino prefiera finalizar estudios terciarios y profesionalizarse antes que engendrar hijos o casarse.
Debemos tener en cuenta, además, el tradicionalismo coyuntural de la cultura china, donde el hombre provee como patriarca del hogar y la mujer se encarga de la educación y cuidado de los hijos. Las mujeres, por otro lado, se enfrentan a la estigmatización de su edad, dificultando el encuentro de una potencial pareja después de los 25 años.
¿Cómo enfrenta China estos nuevos cambios?
En la era de Xi Jinping, la problemática demográfica es un asunto “vital” para el país. Es por ello que en su gobierno se ha implementado una seguidilla de medidas para mitigar el impacto y poder arreglar el problema. Algunas de estas medidas han sido, por ejemplo, una profunda reforma fiscal para solventar la desigualdad económica, aumentar la edad jubilatoria, incentivar desde las empresas a sus empleados a tener familia e hijos, etc.
Esta última medida se lleva a cabo mediante el incentivo económico, tales como el otorgamiento de bonos, créditos, licencias por maternidad, apoyo psicológico a las parejas jóvenes, e incluso bajaron la edad para contraer matrimonio a los 18 años.
Se ha develado que en algunas provincias de China, como Zhejiang y Anhui, se han aplicado sanciones a aquellos empleados que permanecen solteros y sin hijos. Esto ha provocado un gran debate entre los jóvenes en materia de libertades individuales y se ha visto fuertemente criticado al gobierno, dado que la cuestión debería re dirigirse a las presiones económicas y sociales más que a las individuales.
Como conclusión, podemos dilucidar que China se enfrenta no solo a problemáticas cuantificables sino también cualitativas. Este país se caracteriza por encontrarse en el punto medio entre modernidad e innovación y la tradición cultural que atraviesa todas las esferas sociales. Quizás a largo plazo podamos notar cambios en el paso de una generación a otra, y en un futuro podremos analizar las consecuencias de las políticas que hoy en día tienen el protagonismo.