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Los pueblos latinoamericanos

El populismo, como cualquier otro movimiento politico, no se debe transgiversar de manera ferviente y fanatizada por una juventud que se encuentra en pleno crecimiento y culturalizacion cívica.  

Todos los líderes populistas han sido elegidos por el voto de la sociedad, por lo tanto, acceden al poder de manera legitima. Sin embargo, una vez que estos se encuentran en la cúspide maxima, el ejercicio del poder comienza atenuarse. El acceso a aquellas herramientas institucionales que les propician las democracias liberales – el pluralismo político y la constitucion que aglomera los derechos fundamentales – les permite a los gobiernos populistas utilizarlos en pos de un ejercicio autoritario en la sociedad. Ademas, mediante una desmesurada confianza en su propio liderazgo estos gobiernos presentan una nueva forma de transgredir los límites que la estructura legal de una democracia republicana permite. Y ese camino lo dirige mediante el manejo de las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Por ello, el incremento de la pobreza a través de un asistencialismo constante y una destrucción paulatina de las instituciones educativas es un distintivo común a todos los populismos latinoamericanos.

Construcción de un legado

En America Latina todos los gobiernos democráticos electos han presentado rasgos de gobiernos populistas. En Argentina, Hipólito Yrigoyen (1916-1922, 1928-1930),​ Marcelo T. de Alvear (1922-1928), Juan Domingo Perón (1946-1955, 1973-1974), Arturo Frondizi (1958-1962), Arturo Illia (1963-1966), Raúl Alfonsín (1983-1989), Carlos Menem (1989-1999), Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Populismo en Bolivia: Evo Morales (desde 2006). Populismo en Brasil: Getulio Vargas (entre 1930 y 1945, y entre 1951 y 1954),55​ Lula (2002-2006), Dilma Rousseff (2011-2016). Populismo en Chile: En sentido “positivo”, Arturo Alessandri, Carlos Ibáñez del Campo y el Frente Popular; en sentido peyorativo, Sebastián Piñera,​ Michelle Bachelet. Populismo en Colombia: Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957). Populismo en Ecuador: José María Velasco Ibarra (1934-1935, 1944-1947, 1952-1956, 1960-1961 y 1968-1972), Abdalá Bucaram (1996-1997), Fabián Alarcón (1997-1998), Rafael Correa (desde 2007). Populismo en Venezuela: Hugo Chávez (1999-2013), Nicolás Maduro (desde 2013).

Una nación con un gobierno populista debilita institucionalmente una sociedad gracias a la corrupción y el autoritarismo. Por un lado, se encuentran las modificaciones constitucionales que tienen el único fin de crear y modificar leyes que orienten la acumulación del poder. Así el papel del poder legislativo pasa a ser un centro importante en la esfera política. Durante los periodos de estos gobierno las reformas constitucionales fueron resultado de ordenes del poder ejecutivo. De esta manera no hay division de poderes, ya que, el poder legislativo convierte leyes en cuestión de 24 horas. Ilustraciones de ello son los casos del parlamento venezolano y el congreso argentino que, favorecidos por una amplia mayoría dictan leyes que inclinen el poder politico y económico a su favor. Y por el otro lado, los gobiernos populista se encuentran segados por casos denuncias y juicios de corrupción mediante la malversación de los medios de comunicación, de las masas, y de los instituciones financieras de la nación. De esta manera, los medios de comunicación pasan a cumplir un papel clave. Se ejerce un cierto control sobre los medios de radio y difusión con el fin de crear una realidad paralela donde el gobierno es el único poseedor de la verdad. Ello lo realizan mediante la atribución de una mala situación social a supuestas conspiraciones internas o a los intereses de fuerzas extranjeras.

El populismo emplea una multiplicidad de políticas publicas e instrumentos gubernamentales para acrecentar tanto su poder como su estadía en el gobierno. La presente dicotomía de division en los raises populistas entre quienes son como uno (el pueblo) y los que son como otros (el anti pueblo), agravan aun mas la situación cultural de toda una nación. El gobierno mismo alimenta una guerra de modelos de país a través de persuasión y falacias. La manipulación de los centros de estadísticas, las cortes justicia, y los ministerios han sido el principal motor de la ruptura democrática tanto de las instituciones como de la cultura de los ciudadanos latinoamericanas. La creación de un enemigo imaginario, ya sea externo o interno, ha sido la justificación de la sistemática superposición de derechos individuales. Es decir, se justifica el autoritarismo económico y politico mediante la lucha contra el anti pueblo.

En Venezuela, por ejemplo, se ha creado un anti pueblo externo, Estados Unidos. Como bien lo titulo el presidente Nicolas Maduro cuando dijo de manera ferviente “el monstruo del imperialismo lo vamos a vencer con Cristo, Chávez, Bolívar y el pueblo venezolano”. En este camino, la Republica se pierde con la sustitución de un gobierno anti-liberal que relata defender los intereses del pueblo. Es decir, elimina y manipula el sistema político que sienta sus bases en el mandamiento de la ley – la constitución – y la igualdad ante la ley. El populismo en Latinoamérica estableció una sistemática destrucción de las instituciones de toda indole, aumento de la pobreza, y creación de una ruptura socio-cultural. America latina, desde sus populismos mas leves a los mas agresivos, retrata de modo ejemplar como naciones abundantes en recursos presentan los niveles históricos mas altos de pobreza, mas críticos de inflación, y una sociedad con recelo a las ideologías ajenas.

 

Una mirada al pasado

Latinoamérica son los practicantes por excelencia del populismo. En el siglo XX, este movimiento se origino como respuesta del ejercicio de la democracia por parte del socialismo y la izquierda latinoamericano. Con Perón en Argentina, Vargas en Brasil, Alan García en Perú, Daniel Ortega en Nicaragua, Salvador Allende en Chile y muchos otros mas, este movimiento se cristalizo en la vida latinoamericana. Aunque en menor medida, en el siglo XXI, tales populismos siguieron y siguen latentes en las presidencias de Maduro en Venezuela, de Dilma en brasil, y otros mas.

A nivel económico siempre se han caracterizado por un practica del proteccionismo comercial, incurrieron en altos déficits presupuestarios. Estos pases sobrecalentaron sus economías con una alza de la inflación y crisis cambiarias. En los últimos anos, Nicolás Maduro ( siguiendo la linea del ya difunto Hugo Chávez) han practicado estas políticas en forma aún más extrema en Venezuela. La concentración de poder absurda y descontrolada ha llevado al líder político Nicolas Maduro a justificar la crisis alimentaria, social, política y económica de Venezuela con explicaciones vagos puntos. Este es un retrato de que tan lejos puede llegar el populismo en un nación. Es decir, una nación exportadora de petróleo no puede hacer uso de ellos por la perpetuación de las instituciones democráticas llevadas a cabo por Maduro.

 

Bibliografia

 

Carlos Malamud. “El estallido del populismo.” Voces de Libertad, 6 July 2017, independent.typepad.com/elindependent/2017/07/el-estallido-del-populismo.html.

Project Syndicate. “¿Cómo funciona el populismo económico?” Foro Económico Mundial, 9 Feb. 2017, www.weforum.org/es/agenda/2017/02/como-funciona-el-populismo-economico.
Herrero, Pedro Pérez. “Los regímenes populistas en América Latina.” Los regímenes populistas en América Latina, 3 July 2007, www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2601.

 

Autor

Mariano Sigifredo. Estudiante de ciencia política y estudios globales en University of California. Estudiante de abogacía en la Uni- versidad Empresarial Siglo 21. Miembro de la Sociedad de Humanidades de Honores Mellon. Miembro activo de la Asociación Americana de Naciones Unidas y de la orga- nización argentina para las naciones unidas (OAJNU).

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