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El nacimiento del fascismo europeo

“Cuando un filósofo finlandés me rogó recientemente que le diese en una frase, el sentido del fascismo, yo escribí en alemán: Nosotros estamos contra la vida cómoda”. Mussolini en Milán, 1932

Las Masas

El concepto de masa como lo entendemos hoy nace a partir de la Revolución Francesa, pudiendo englobar dentro del mismo, a aquellas personas que habían sido tenidas en cuenta a la hora de reclamar por sus derechos políticos, económicos, y sociales. Eric Hobsbawm, en su obra “La fabricación en serie de tradiciones, Europa 1870-Europa 1914” plantea que durante ese período, los diferentes Estados europeos, y los que aspiraban a serlo, se adentraron en un proceso de “invención” de tradiciones nacionales que adquirieron tanto una forma política como una forma social. Así, se buscaba generar y afianzar una identidad y cohesión social, para además instaurar nuevas formas de gobernar y mantener a la población controlada.

Eric Hobsbawm

 

Países como Inglaterra, Francia y Alemania, fueron parte importante de este proceso fundamental para crear y fortalecer el sentimiento nacionalista. Esto sirvió para cohesionar y unificar de alguna manera a las clases populares de los países europeos con las más altas.

Había dos formas de creación de tradiciones, las oficiales y extraoficiales. Las formas oficiales fueron desarrolladas por movimientos sociales y políticos organizados, o por los Estados mismos, mientras que las no oficiales se generaban a partir de la iniciativa de grupos sociales que no estaban organizados. Al tiempo que los movimientos de creación de tradiciones más importantes eran los nacionalistas creados por los Estados nacionales, es importante destacar también a los movimientos de clase, ya que fueron claves tanto para la formación de la conciencia de clase como para las separaciones entre unas de otras.

La invención de tradiciones

Algunos instrumentos fundamentales para la invención de tradiciones que podemos extraer analíticamente del ejemplo de la Francia posrevolucionaria fueron:

  • El desarrollo de una educación primaria llena de contenidos que apelaban a la épica de la revolución y la república.
  • El comienzo de las grandes ceremonias masivas de los Aniversarios y los festejos de las Fiestas Nacionales, como por ejemplo el Día de la Bastilla.
  • La construcción de monumentos. Se empezaron a difundir monumentos por todas las ciudades y comunas del país. Podemos clasificarlos en dos grandes clases: los que representaban la misma imagen de la República y aquellos que representaban figuras de quienes eran considerados los personajes más notables.

Entre las tradiciones inventadas en otros países podemos mencionar también la recuperación y creación de los Juegos Olímpicos Modernos, la celebración de días de independencia y fechas patrias varias. En la Argentina, la generación del 80 jugó un papel fundamental a través de la implementación de la llamada Educación Patriótica en las escuelas, para unificar a la gran masa heterogénea de inmigrantes que estaba llegando al país.

El culto al pueblo

La nacionalización de las masas es un aspecto tratado por el historiador de origen alemán especializado en el fascismo y en el nazismo George L. Mosse. En su obra,“La nacionalización de las masas”, rastrea los pilares del culto político alemán en sus manifestaciones simbólicas y rituales, desde la guerra por la independencia ante Napoleón, las óperas de Wagner o el III Reich y sus actos masivos e impresionantes –que como nota de color vale decir que pueden verse en películas de la cineasta alemana Leni Riefenstahl como “El triunfo de la voluntad”, encargada expresamente por Hitler para demostrar la grandilocuencia y poderío del régimen a las masas-.

Mosse explica que el ascenso del nacionalismo en el Siglo XIX alentó el desarrollo del culto al pueblo (volk), la que además se vio alimentada por el romanticismo, el antirracionalismo y su desprecio por los referentes modernos de institucionalidad pública. Mosse plantea que el nazismo hereda este ethos antimoderno y lo va a llevar al extremo, confiriendo además a la política alemana una estética ritualista y mitologizante.

Estos elementos proporcionaron una ilusión de continuidad temporal y de integración en un todo orgánico y superior a cualquier contingencia, contribuyendo así, junto a otros factores a la estética de la política ritualista del nazismo. Se exhibe claramente la pasión de los nazis por los símbolos como propaganda destinada a movilizar unas masas ya predispuesta,s adoptando y potenciando los elementos de culto al pueblo, logrando así mediante las emociones y la potencia visual y discursiva de los actos nazis, la nacionalización de las masas germánicas.

Fascismo y la construcción de una nación

Esto también estaba patente en el arte, en la música y en la literatura. Los nazis estaban obsesionados por denunciar a las obras de vanguardia y modernistas como “decadentes” o prohibiendo a compositores como Mendelssohn debido a su origen judío, exaltando frente a estos la grandiosidad de las óperas y la épica Wagneriana, a músicos clásicos del gusto personal de Hitler o a directores declarados simpatizantes del nacional-socialismo como Herbert Von Karajan. Los nazis además profesaban un culto casi obsesivo al cuerpo y a la belleza entendida como los antiguos griegos y de todo lo que fuera “lo alemán”, con el fascismo compartieron entre otras cosas el fomento a clubes de gimnasia, asociaciones de tiro al blanco, etc.  

Como bien dice Mosse, estos conceptos se consolidan en el transcurso de procesos históricos prolongados. Distintas tradiciones culturales producen abordajes diferentes; de allí la importancia para comprender, interpretar y aplicar los conceptos de nación y nacionalismo. Mosse considera importante a las ideologías, sólo cuando son institucionalizadas. Los fascismos son entonces la expresión histórica de ese nacionalismo que le aportaba su premisa fundamental, el logro de una sociedad orgánica, sin clases, en la que predominara como actitud una búsqueda de la unidad, de la comunidad organizada.  

Autor:

Gonzalo Fiore Viani: abogado, actualmente maestrando en relaciones internacionales en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC y cursando la Edición II del Programa Lazos Comex para consultores en comercio internacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma universidad. Actualmente se desempeña como coordinador de Grupos Asociativos de empresas y escribe para distintos medios académicos.

19 de diciembre de 2017
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