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Números y Escándalos – Brasil

Luego de tres años de dura recesión, Brasil comienza a demostrar los primeros signos de alivio y salida del retroceso económico en el que estaba sumergido. No obstante, los conflictos políticos continúan en medio de una tormenta por corrupción: el caso Odebrecht, el Lava Jato, las conspiraciones de la destitución de Rousseff, la gran cantidad de funcionarios despedidos, las sentencias judiciales del ex presidente Lula Da Silva y las acusaciones contra el presidente Temer, entre tantos más. Pareciera que el gigante latinoamericano resurge en el mundo para dejar atrás un pasado que prefiere no recordar pero ¿lo lograra o las dudas sobre la recuperación de la economía y estabilidad política le seguirán pasando factura?

El alivio brasileño: indicadores de que las cosas van mejorando

Tras once trimestres de recesión, la economía brasileña parece haber llegado a un punto de estabilización del ciclo económico. Se percibe una mejora en la producción industrial, las ventas minoristas decrecieron y si bien la inversión y el consumo privado continúan un poco sentidos por la presión fiscal, fueron el impulso inicial para el aumento de las exportaciones netas.  A su vez, la inflación actual es del 3%, a pesar de que a principio de año se esperaba que fuera del 6.99%, y la tasa de interés se encuentra en baja. Esto da soporte al consumo privado y ayuda a la recuperación del país.

 

    

Con respecto al desempleo, que se alza por encima del 13% (12 millones de desempleados), se crearon recientemente 35 mil puestos de trabajo, en parte, gracias a la reforma laboral porque flexibiliza el mercado de trabajo, baja el costo laboral y hace a la economía más competitiva y capaz. Asimismo, se espera que la producción agrícola crezca alrededor del 7%, lo que ayudaría también a reducir la inflación anteriormente mencionada y crear más puestos de trabajo. Además, se observa que las empresas, al tener mayor capacidad de pago de las deudas bancarias contraídas, comienzan a ponerse al día y disminuyen los pedidos de créditos en los bancos.

        Hay avances con respecto al reacomodo económico a pesar de las expectativas anunciadas a principio de año en materia de recortes y las difíciles metas fiscales. Incluso algunos diarios informan que Brasil ya salió de la recesión:

Brasil salió de la peor recesión de su historia con un segundo crecimiento trimestral consecutivo en abril-junio (0,2%), gracias al impulso del sector de servicios y al consumo de las familias” – La Nación

No obstante, quedan muchas cosas por resolver y esclarecer, así como reformas sobretodo en seguridad social, para sostener la deuda pública y revisiones de los ajustes fiscales.

Además de las reformas económicas que comenzarían a dar sus primeros frutos, Brasil todavía se encuentra en el ojo de la tormenta en el ámbito político.

        La reciente sentencia contra el ex presidente Da Silva, dictada por el juez Moro, implica 9 años y medio de prisión (condicional), una multa de 200 mil dólares y la inhabilitación para ocupar cargos o funciones públicas por 19 años. En caso de que esta sentencia sea confirmada por el Tribunal Regional Federal, Lula no podrá ser candidato electoral para octubre del 2018 ya que la Ley de la Ficha Limpia impide que cualquier candidato tenga una sentencia confirmada en segunda instancia. A pesar de esto, Lula comenzó la pre campaña dejando de lado el problema judicial con el fin de generar una transformación social.

Desde su partido argumentan que la rapidez con la que se está llevando a cabo el proceso demuestra que lo que se busca es sacar al ex- presidente de la contienda política. Sin embargo, hay una parte de la justicia de Brasil que se conduce por el camino correcto pero encuentra trabas en la Corte Suprema:

 

“Se demuestra en Brasil que la Justicia independiente funciona y que no importa cómo te llamás o el cargo que ocupás o que ocupaste; si cometiste algún delito, podés ir preso“- Gustavo Segre, Mitre 790

BRA01. BELO HORIZONTE (BRASIL), 13/03/2016.- Manifestantes con pancartas se reúnen en la Plaza de la Libertad hoy, domingo 13 de marzo de 2016, para pedir la destitución de la presidenta brasileña Dilma Rousseff en Belo Horizonte, Minas Gerais (Brasil). Las primeras movilizaciones se registraron en algunas ciudades del norte y noreste, las regiones más pobres del país, en las que miles de manifestantes demandaron el «fin» del Gobierno de Rousseff y expresaron su apoyo a las investigaciones sobre las corruptelas en la estatal Petrobras, que salpican a medio centenar de políticos. EFE/Paulo Fonseca BRASIL CRISIS

Se observan señales mixtas en un Brasil dividido. Cuando Sergio Moro dictó la sentencia, el rendimiento de los bonos empezó en baja. Eso, sumado a la inestabilidad y el temor del mercado producto de una posible elección polarizada y la gran cantidad de candidatos a las mismas salpicados por la mancha de la corrupción, afectan la credibilidad del Estado para atraer inversiones extranjeras.

        Por otro lado, la acusación hacia el actual presidente Temer fue otro factor que hizo temblar al gigante latinoamericano justo cuando la economía brasileña comenzaba a despegar.  Tras el testimonio y la grabación de Joesley Batista, en la que se jacta de haber dado coimas, comprado jueces y pagado campañas de 1829 políticos con pleno conocimiento del presidente y por la cual este último se ve implicado, el debate actual se centra en el futuro político de Temer, quien a pesar a de las acusaciones se demuestra fuerte en las manifestaciones públicas.

Pero últimamente se han visto otras medidas que vale la pena destacar. La justicia brasileña incautó 250 millones de reales al ex gobernador de Río de Janeiro, Cabral; ese dinero volvió al Estado y fue utilizado para pagar las jubilaciones de 142 mil jubilados del funcionariado público. También, el fiscal Rodrigo Chanot presentó la segunda lista de pedidos para investigar 83 políticos por corrupción, en la cual ningún partido está exento. Incluso, el ministerio público solicitó que 500 políticos devolvieran el total de 16 millones de dólares por el uso irregular de pasajes.

Luego de tantos malos trechos, la situación política, lejos de mejorar, empeora. Este contexto sumado a la crisis económica generan grandes dudas e incertidumbres para el futuro de Brasil. Pese a eso, se puede rescatar o tener en cuenta que las demandas del pueblo brasileño son fuertes, exigentes y buscan hacerse oír. A su vez, una justicia heterogénea, en la que la parte no corrompida busca insaciablemente el esclarecimiento de todos los hechos de corrupción y que poco a poco va socavando más en lo que parece un pozo sin fin. Y una economía que lentamente se recupera pero que depende en gran medida de las próximas elecciones presidenciales.

Bibliografía

 

Autora

Valentina Vidal: es estudiante de Relaciones Internacionales – Universidad Empresarial Siglo 21 (UES 21). Miembro de FASTA- Ruca Champaqui.

 

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