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Pensando América Latina

En una economía globalizada, en el contexto de una fase crítica del capitalismo y un reposicionamiento global de los mercados, los Estados latinoamericanos junto a los demás países emergentes deben consolidar un nuevo rol.

Día a día, América Latina avanza en un escenario mundial cada vez más multi polar que, indudablemente afecta las economías regionales y las relaciones entre los diferentes Estados. Poco a poco, se está dejando atrás aquella triada del poder – con UE, Japón, y Estados Unidos – que ha dominado el mundo por más de medio siglo. El viejo diseño de un solo sistema político y económico ha quedado atrás con este acelerado proceso de multi polarización tanto económica como política.
Rusia y China se presentan como actores importantes en la escena política tanto nacional como internacional de los países latinoamericanos junto con el desplazamiento de los Estados Unidos. Esto ha abierto una importante oportunidad para afianzar la autonomía y autodeterminación del continente latinoamericano. Por ello, se presentan ciertas cuestiones para pensar y auto criticar; ¿Estamos realmente preparados como para estar a la altura de las exigencias del nuevo orden?; ¿Serán claves las alianzas con China y Rusia para el crecimiento como región?; ¿Es el fin de la época del petro- dólar?; ¿El fin de la presencia estadounidense en la región implicaría un aceleramiento del desarrollo latinoamericano?

Cambio de Mercados

En la región siguen latentes desafíos importantes en materia de calidad institucional, transparencia, pobreza y gobernabilidad democrática. Sin embargo, la ya mencionada disminución de la influencia estadounidense en la región y la unión estratégica Rusia – China representan para América Latina una oportunidad de crecimiento y desarrollo.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han cerrado sus puertas a través de políticas proteccionistas con el objetivo de proteger su propio mercado interno. A consecuencia de las últimas crisis económicas las relaciones comerciales con las distintas regiones emergentes y economías en desarrollo se han colocado en las últimas posiciones de las agendas políticas de estos países. De esta manera, China se encuentra en vías de convertirse en un modelo de potencia mundial para América Latina. Es por ello, justamente, que todas las naciones latinas deben repensar sus propias políticas como Estados en el marco de una región en crecimiento.


La influencia hegemónica de Estados Unidos comienza a desmembrarse en la región a medida que los gigantes asiáticos incrementan su presencia. En este punto América Latina debe repensar sus relaciones diplomáticas con el fin de definir tanto sus políticas públicas como económicas. Esto implica, por un lado, unirse estratégicamente en contra de la exclusión, la pobreza, la defensa de la soberanía y autodeterminación como región. Y por el otro, posicionarse en el medio de una carrera por el liderazgo en los ámbitos, político, económico y militar del mundo.

Los buenos ojos de la región

Reservas de oro

En medio de la inestabilidad mundial, y la creciente desconfianza en el dólar, más y más países optan por el oro, entre ellos los de América Latina, cuyos países figuran entre los mayores tenedores de este metal en el mundo. Así, según datos oficiales de tenencias de oro mundiales en 2015 (World Official Gold Holdings 2015), Venezuela cuenta con las mayores reservas de oro entre los países latinoamericanos: 367,6 toneladas, lo que constituye un 69,3% de todas sus reservas; México se ubica en el segundo lugar con 122,7 toneladas (2,4% de reservas).

El tercer puesto pertenece a Brasil que tiene 67,2 toneladas (0,7% de reservas). Argentina se posiciona en el cuarto lugar con 61,7 toneladas (7,6% de sus reservas). Bolivia cierra el ‘top 5’ de América Latina con 42,5 toneladas (10,6% de sus reservas). Además, esta política disminuye la dependencia financiera del mercado de América Latina de la moneda extranjera, en mayor medida del dólar. La circulación de oro en el mercado interno puede ser utilizada como un instrumento adicional para regular la liquidez de las monedas locales en el sector bancario.

Razonable política económica

En el último informe del FMI “Perspectivas económicas en las Américas” se proyectó un crecimiento en América Latina y el Caribe del 0,9% en 2015, lo que representa un resultado estable en medio de la inestabilidad económica global. Los éxitos de América Latina se deben principalmente a políticas económicas razonables, las reformas y la apuesta a la integración en la economía mundial. Aquí se pueden destacar dos méritos de América Latina: combinación de crecimiento y estabilidad. Hasta en los años de la crisis del 2008, la región no experimentó problemas económicos en comparación con los países desarrollados (Estados Unidos, la Union Europea, etc). Otro amortiguador fuerte fueron los tipos de cambio flexibles y los grandes flujos de inversiones gracias al atractivo de la región.

Bajo nivel de deuda externa

El tercer poderoso factor que convierte a América Latina en una región económicamente potente es la reducción del riesgo mediante la disminución del tamaño de la deuda externa. Ninguno de los países desarrollados puede presumir de mejoras similares en la deuda pública en los últimos 7 años. Según los datos del informe de la firma “McKinsey Deuda” y “Debt and not much deleveraging”, entre los países con menor deuda figuran Argentina, Chile, Perú y Colombia. Así se puede concluir que la integración de América Latina, en particular de tales países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia y su deseo de hablar con una sola voz independiente, junto con sus ventajas económicas, se convertirán en uno de los grandes poderes de la región en su lucha por su derecho a la ‘autodeterminación’ ante EE.UU.

Conclusión

Podemos afirmar que América Latina tiene las condiciones necesarias para ser parte del cambio de configuración política global que se está viviendo hoy en plena crisis estructural del sistema capitalista. La moneda de intercambio común (dólar) está siendo desplazada poco a poco por los metales preciosos provenientes de los abundantes recursos naturales de Estados de las regiones emergentes, como los son México, Venezuela, Brasil, entre otros. Las reglas de juego están echadas en la mesa y lo único que depara es la aplicación de políticas precisas e inteligentes con los nuevos protagonistas de la esfera mundial, China y Rusia. Solo de esta manera Latinoamérica podrá consolidar democracias fuertes orientadas a la disminución de la pobreza y distanciamiento de la dependencia constante de aquella triada del poder mundial, Japón, UE, y Estados Unidos.

Bibliografia:

Autor:

Mariano Sigifredo. Estudiante de ciencia política y estudios globales en University of California. Estudiante de abogacía en la Uni- versidad Empresarial Siglo 21. Miembro de la Sociedad de Humanidades de Honores Mellon. Miembro activo de la Asociación Americana de Naciones Unidas y de la orga- nización argentina para las naciones unidas (OAJNU).

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