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El rol de los gobiernos locales en la formulación de políticas económicas y de ayuda social

La pandemia de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) ha supuesto que los gobiernos, en todos sus niveles, deban enfrentarse a un contexto de elevada incertidumbre e inestabilidad, fruto de la disrupción que este virus trajo a los diversos tipos de vínculos que conforman el tejido socio-económico de ciudades y países enteros. En este marco, se han planteado muchos dilemas en materia de política pública en donde, en cada decisión de gestión, se sopesaron los efectos económicos y sanitarios.

 

 

Los impactos de la crisis del COVID-19

Organismos internacionales de alto prestigio, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, pronostican una caída en el nivel mundial de actividad de entre el 6% y 7.6%, nunca antes vista en la historia de la humanidad (OCDE, 2020). Con este pronóstico, los diversos niveles de gobierno han implementado sendos paquetes de estímulos en vistas a recomponer la actividad y el empleo, buscando al mismo tiempo cuidar el estado de sus sistemas sanitarios.

En este sentido, uno de los primeros desafíos planteados al respecto refiere a que el impacto regional y local de la crisis es altamente asimétrico. En efecto, las regiones y ciudades que combinan una gran densidad poblacional con malos indicadores en cuanto a infraestructura habitacional y niveles de pobreza e indigencia han sido las más afectadas. Además de ello, muchas de estas regiones sufrieron más, fruto de ciertas carencias o decisiones como, por ejemplo, haber subestimado los riesgos del virus, apenas detectados los primeros casos, no contar con plan de gestión del riesgo o, a pesar de haber estado alertas, no haber contado con los insumos y equipamientos sanitarios necesarios para atender a su población a tiempo.

En este marco, los gobiernos locales y regionales asumen un rol protagónico ya que de ellos dependen una significativa proporción de los servicios esenciales para mitigar las consecuencias negativas de la pandemia. Dichos gobiernos, en muchos países, están a cargo de la provisión de servicios básicos como el transporte público, sistemas de distribución y saneamiento de agua, recolección y tratamiento de residuos, entre otros. A su vez, la propia situación de emergencia ha impulsado a diversos de estos gobiernos a tomar iniciativas en áreas que no son responsabilidad directa de ellos, sea por pedido de altos niveles de gobierno o por decisión propia ante la crisis enfrentada.

Es así que, para iniciar el camino de la recuperación y el desarrollo, tanto sanitario como económico, los gobiernos locales y regionales se transforman en piezas clave para el diseño e implementación de políticas públicas conducentes a dicho objetivo. De ellos depende el mantenimiento de un ambiente estable y seguro en donde las empresas puedan insertarse, crecer y expandirse, con las correspondientes consecuencias positivas en términos de empleo e ingresos públicos. Asimismo, de ellos también depende el cuidado del medioambiente cercano, velando porque dicha actividad económica sea socialmente inclusiva y ecológicamente sustentable.

Por ello, a continuación, definiremos brevemente qué se comprende conceptualmente por Desarrollo Económico Local, cuáles son sus impactos directos en la población y qué lineamientos de política pública se pueden establecer al respecto, a los fines de facilitar su concreción.

 

El Desarrollo Económico Local

Tomando como base un documento de trabajo elaborado por Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), podemos comprender al desarrollo económico no como un fin en sí mismo, sino como un medio por el cual los individuos pueden mejorar su bienestar. Este se caracteriza no sólo por incorporar el componente del crecimiento económico, sino que además, debe ser inclusivo, proveyendo de oportunidades a aquellos sectores marginalizados y ecológicamente sustentable, asegurando que las generaciones futuras tengan las mismas oportunidades que las actuales.

El proceso de desarrollo económico local se caracteriza por ser participativo, es decir, por fundamentarse en vínculos y acuerdos entre autoridades locales, el sector privado y la sociedad civil. En ese contexto, no solamente se hace foco en los sectores formales de la economía, sino que además se apunta a aquellas actividades y sectores de la informalidad a los fines de empoderar e incluir a los sectores históricamente marginalizados en cada comunidad.

La transmisión de responsabilidades de niveles superiores de gobierno a los gobiernos regionales y locales ha permitido que el proceso de toma de decisiones y la provisión de servicios se hicieran más cercanos al vecino, dando lugar a que las autoridades fuesen más responsables ante su electorado. En adición, la descentralización facilita la cooperación entre los sectores productivos locales, potenciando la productividad ya que esta última depende de que dichos sectores trabajen armónicamente.

 

Hoja de ruta hacia el Desarrollo Económico Local

Lo que debe comprenderse en esta instancia es que los gobiernos locales y regionales son, en el contexto actual, los primeros responsables en la creación y mantenimiento de un ambiente estable y previsible que permita a los actores tomar buenas decisiones y trabajar en conjunto. La creación de instituciones locales que incentiven la formación de espacios de vinculación es crucial para garantizar una correcta formulación y gestión de las políticas públicas necesarias para concretar un desarrollo económico inclusivo y sustentable.

Dentro de estos espacios es importante que estén incluidos, además de representantes del gobierno local, la cámara de comercio local junto a asociaciones empresarias y de productores, representantes del sector financiero, entre otros. Asimismo, escuelas y universidades, organizaciones no gubernamentales y representantes de organismos internacionales (si hubiere) son piezas clave para un diseño óptimo de las políticas de gobierno.

En concreto, estos espacios terminan cristalizando generalmente en un grupo de planificación institucionalizado, cuyos exponentes actuales más similares son las Oficinas o Agencias de Desarrollo Económico municipales y provinciales. Las diversas actividades en las que estos organismos deberán hacer foco, con el objetivo de encaminarse en la senda del desarrollo, son aquellas vinculadas al análisis de mercado, la promoción y construcción de la identidad de la ciudad, así como la gestión de líneas de financiamiento para los distintos tipos de proyecto. Es importante tener un constante feedback de los actores previamente mencionados para encauzar estás acciones de la manera más eficiente posible.

Además, la promoción del emprendimiento y la innovación es otra línea de política importante, ya que permite la formación de clústeres y comunidades de negocios, que se convierten en foco de atracción de empresas e inversores. Esto a su vez incentiva la conformación de instituciones sociales y financieras que van atendiendo a las crecientes demandas de los emprendedores, generando de esta manera un círculo virtuoso de colaboración.

Todas estas innovaciones son un componente clave en la mejora de la calidad y la competencia de mercado, dando lugar a más oportunidades de creación de puestos de trabajo que garanticen un decente bienestar. En este marco, los gobiernos locales efectivos buscan vincular a las empresas con diversas instituciones con capacidad de investigación, generando de esta manera una sinergia sumamente positiva, la cual además puede traer consecuencias positivas para encaminar el desarrollo hacía una vía ecológicamente sustentable.

En síntesis, si bien dicha hoja de ruta es sumamente contingente a las capacidades y recursos presentes en cada gobierno local o regional, es interesante observar la amplia gama de acciones y planes que pueden ponerse en marcha para la concreción de proyectos conducentes al desarrollo económico socialmente inclusivo y ecológicamente sustentable. En un contexto de extrema emergencia y dificultad como la presente pandemia, es de fundamental importancia hacer foco en los primeros responsables a la hora de atender los problemas de los ciudadanos.

 

Bibliografía

  • OCDE (2020). The territorial impact of COVID-19: Managing the crisis across levels of government. OCDE Coronavirus Contributions
  • CGLU (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos) (2016). The role of local governments in territorial economic development. CGLU Policy Paper. Congreso CGLU.

 

Autor

Gianni Micheli: Máster en Negocios Internacionales por la Universidad de East Anglia (Reino Unido), a través de la Beca Chevening. Lic. en Relaciones Internacionales y Ciencia Política (UCC). Miembro del Área de Coordinación General de Córdoba Global.

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