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Seguridad cibernética: un problema mundial de nuevo orden

Con la creciente proliferación de nuevas tecnologías de la comunicación y la posibilidad de realizar un sinnúmero de transacciones sin fronteras y en tiempo real, la seguridad internacional ha mutado a nuevos escenarios complejos y dinámicos que requieren cooperación mundial. Las naciones actuales son centros vitales y se conectan a través de infinitas plataformas cada vez más dependientes de la tecnología, la información y la comunicación. Por consiguiente, los líderes lidian con nuevas leyes, políticas y estrategias que buscan mejorar la calidad del control en seguridad cibernética para poder enfocarse en los nuevos desafíos transnacionales, como delitos y ataques cibernéticos, violación de seguridad de redes, tráfico de información, entre otros. En el primer decenio del siglo XXI han predominado métodos nuevos y más sofisticados para delinquir y el uso de tecnologías que resultan aún más difíciles de controlar tanto en el ámbito público como privado… pero ¿qué es la seguridad cibernética? ¿Acaso las nuevas guerras se darán en ese campo de batalla sin balas ni sangre?

 

Seguridad: evolución del concepto

La seguridad siempre fue un eje central tanto para la política internacional como para la política doméstica. En este sentido, el concepto de seguridad ha mutado a través del tiempo y ha modificado las estructuras sociales tradicionales. En su reconceptualización desde la Guerra Fría (desde una clasificación temporal), determinada por la visión amigo-enemigo (capitalismo-socialismo), donde el adversario era claramente identificable y se sabía cuál iba a ser su próximo ataque, primaba una mirada realista y de corte militar.

Durante la post Guerra Fría, surgen nuevos e inquietantes desafíos: tráfico de armas, terrorismo, narcotráfico, integrismo religioso, corrupción, problemas ambientales, etc. Estas problemáticas hacen que emerjan nuevas interpretaciones del concepto de seguridad. A su vez, se presentan nuevas nociones en la comunidad internacional: seguridad común, seguridad integral, seguridad colectiva, etc. Son definiciones que tienen el propósito de responder desde una visión integral y multidimensional a las amenazas y retos de los Estados contemporáneos, los cuales abren una nueva e inquietante agenda internacional. En este sentido, podríamos considerar una mirada expansionista desde las teorías de las Relaciones Internacionales y marcar la necesidad de ampliar el concepto de seguridad donde el Estado ya no es el único actor central; e incluir nuevas amenazas cuyo origen se encuentra en la destrucción ambiental, la vulnerabilidad económica, la crisis migratoria, y el tráfico de información y datos.

Siguiendo esta línea, dentro de la realidad contemporánea y el contexto del problema que nos ocupa, la seguridad, por ser parte indisoluble de los intereses nacionales y de la función social del Estado, ha adquirido una dinámica y un procedimiento tal que las concepciones para su desarrollo están pasando invariablemente por la observación del enfoque que de ella tenga el propio Estado y, además, por las doctrinas o tendencias que rigen el sistema internacional. La seguridad es un concepto complejo cargado de juicios y valores, por ende, no existe una definición que acapare todas las dimensiones posibles.

 

 

Ciberespacio: un nuevo campo de batalla

La expansión de Internet y del uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) durante los últimos años permite, como nunca antes, la circulación de grandes volúmenes de información y el establecimiento de comunicaciones de manera sencilla y rápida. Cada vez en mayor medida las actividades sociales, económicas y hasta militares de un Estado se hacen más dependientes del uso de las TIC, lo que irremediablemente implica, a su vez, una mayor vulnerabilidad. Estos asuntos son primordiales en la agenda internacional, donde agentes públicos y privados trabajan en cooperación para fortalecer sus capacidades de prevención y reacción frente a delitos cibernéticos. Sin embargo, este espacio es considerado una “nueva jungla”, asimétrica, donde no existen los límites y la base central es la incertidumbre. El delito cibernético transnacional ha permitido que en el mundo actual surja una nueva dimensión donde pueden materializarse las amenazas: el ciberespacio. Si antes en el ámbito de la defensa estaba claro que los ejércitos se movían en tres dimensiones (tierra, mar y aire) e incluso el espacio, ahora contamos con una adicional, la cual es más intangible que las anteriores. Existe cierta dificultad para comprender y explicar qué es el ciberespacio. Por una parte, depende de la perspectiva, y por otra parte, se cae en el error de querer definir este término basándose en conceptos antiguos.

 

 

Podemos retomar algunos casos que conmocionaron a la comunidad internacional, como el ciberataque contra empresas estadounidenses conocido como Titan Rain (2003-2005), el ciberataque contra Estonia (2007), el ciberataque contra Siria (2007), las acciones de ciberguerra durante la guerra en Osetia del Sur (2008) y el ciberataque contra el programa nuclear iraní (2010), los cuales han constituido episodios destacados de ciberguerra.

 

Estrategia de seguridad cibernética

La comunidad internacional se unió frente a las amenazas cibernéticas y la desinformación. La Unión Europea (UE), Estados Unidos y América Latina tomaron numerosas medidas a través de tratados y convenciones sobre esta hostil pero silenciosa problemática. Durante el año 2017, los ministros de relaciones exteriores de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y de la UE, desde una cooperación bilateral, han dado el visto bueno a un nuevo paquete de 34 medidas para hacer frente a los ataques cibernéticos. La OEA (Organización de los Estados Americanos) con el fin de apoyar a los Estados miembros ante estas colosales amenazas, creó el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) y el Programa de Seguridad Cibernética en cooperación con una amplia gama de entidades nacionales y regionales del sector público y privado.

En al ámbito privado, Microsoft desarrolló una serie de principios para una estrategia de seguridad cibernética que propicie un marco de decisión en la identificación, gestión y mitigación del riesgo de seguridad. El Cybersecurity Engagement Center operará desde México para América Latina, trabajando en conjunto con la sede en Washington. Su objetivo central es acompañar a los diferentes gobiernos y brindar soluciones de seguridad con el respaldo internacional de inteligencia, análisis de datos y estrategias legales.                                            

 

 

Amenazas en línea

Los diferentes criminales y hackers están acelerando sus ataques desde una simple computadora con sofisticados software, tácticas de phishing (suplantación de identidad), spam (correo no deseado), piratería de información y datos. Cabe destacar el caso de Estonia en la primavera del 2007, en el cual redes y sistemas fueron objeto de un brutal ataque masivo; así como también servicios gubernamentales, como la red de correo electrónico del Ministerio de Defensa; y servicios privados, como sitios web de bancos y redes de cajeros automáticos que quedaron fuera de servicio, incapacitando efectivamente a la mayoría de las empresas públicas y privadas durante 48 horas. No hubo daños físicos, sin embargo, se paralizó el país durante semanas. A pesar de ello, esa nación tan pequeña (1,3 millones de habitantes) se convirtió en una especie de “Gran Hermano” orwelliano altamente digitalizado; donde a través del portal https://e-estonia.com/ el gobierno apuesta casi todos sus servicios para aprender de sus errores.

 

La mayor amenaza actual: ciberataques

Los nuevos sistemas de delincuencia, guerra y terrorismo con el fin de sustraer información confidencial de los Estados, se encuentran en su mayor auge, subordinados a las nuevas tecnologías de la información del mundo moderno. Cibercrimen, ciberterrorismo, ciberataque, virus informático, son algunas amenazas que alteran la comunidad internacional tanto en el sector público como en el privado. Frente a ello, los grandes hegemones están creando ejércitos especializados en estos campos bélicos que utilizan como base de operaciones el ciberespacio y las nuevas plataformas digitales, empleando estas herramientas y aplicaciones como una importante arma. Consideremos que durante diciembre del año 2017, el magnate Donald Trump, inauguró una serie de estrategias de seguridad donde uno de sus ejes principales era dominar nuevos campos como el ciberespacio y las redes sociales.

Resulta primordial maximizar una cultura digital sólida basada en la legislación de distintas medidas que garanticen la protección de datos, la conexión de los equipos y el tratamiento de la información, la cual representa un gran poder en las sociedades actuales. La oportunidad de liderar este cambio cultural y digital está sobre el tablero. La revolución silenciosa comenzó y las potencias mundiales ya iniciaron el juego.

 

 

Bibliografía

  • Bahamondes, Oscar José. “La Seguridad Hemisférica en el Siglo XXI”. Artículo Publicado en la Revista de la Escuela Superior de Guerra Aérea (Fuerza Aérea Argentina). 3ª Edición. 2000.
  • Hernández, José Carlos (2018). “Estrategias Nacionales de Ciberseguridad en América Latina”. Recuperado de: http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/estrategias-nacionales-de-ciberseguridad-en-am%C3%A9rica-latina
  • Observatorio CISDE (2017). “Pronóstico de ciberseguridad para América Latina en 2018”. Recuperado de: https://observatorio.cisde.es/sin-categoria/pronostico-ciberseguridad-america-latina-2018
  • OEA  (2018). Recuperado de: http://www.oas.org/es/temas/seguridad_cibernetica.asp
  • Organización de las Naciones Unidas (2010). “12º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal”. Recuperado de: https://www.unodc.org/documents/crime-congress/12th-Crime-Congress/Documents/A_CONF.213_9/V1050385s.pdf
  • Montero, Mónica Luengo (2018). “Cibercrimen. Ciberguerra. Ciberespionaje. Nadie está a salvo en Internet”. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2018/01/22/eps/1516637253_754345.html

 

Autora

Elizabeth Moretta: Estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Siglo 21). Estudiante de Psicología (UNC). Trabaja en el “Programa de Inclusión y Terminalidad” del ministerio de Educación de la provincia. Experiencia en Comunicación Multimedia S.A.

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