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Tensión y saqueo en el Mar Argentino

El 21 de febrero, un avión de Prefectura identificó un pesquero chino, el Jin Yuan 626, cazando ilegalmente calamares dentro de la zona económica exclusiva (ZEE) argentina. Se le ordenó detenerse, según el protocolo de acción, pero el capitán emprendió la fuga hacia alta mar. Se produjo, entonces, una persecución de 8 horas en la que las autoridades argentinas abrieron fuego, mientras que varios pesqueros chinos intervinieron realizando maniobras para intentar hundir al guardacostas. Un video se viralizó en las redes y repercutió en la prensa, lo que despertó el interés público por apenas unos días. Sin embargo, el incidente no es aislado y da cuenta de una problemática muy grave para la soberanía nacional.

Riqueza argentina

El Mar Argentino es uno de los caladeros (zonas marítimas de pesca) más grandes del mundo. Se estima que es el segundo a nivel global en riqueza de biomasa, sólo superado por los mares antárticos. Las principales especies capturadas son el calamar illex argentinus y la merluza.

Según la Organización Marítima Internacional, los barcos son libres de hacer lo que quieran fuera de las 200 millas desde la línea de costa, en aguas internacionales o alta mar. No obstante, los cardúmenes no respetan límites políticos, por lo que se mueven dentro y fuera de la ZEE. Y allí surge el problema: los pesqueros, que se mueven siguiendo estos cardúmenes, sí entienden de límites, pero no los respetan.

En las adyacencias de esta línea imaginaria, denominada Milla 201, siempre acecha una flota de pesqueros que espera el momento para cruzar ilegalmente. Según estimaciones de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) (2010), en la ZEE argentina se pescan anualmente aproximadamente 1,8 millones de toneladas de distintas especies, de las cuales Argentina solo captura 784 mil. El millón restante es capturado por más de 300 embarcaciones foráneas.

(Fotos: NASA)

Hay dos tipos de barcos: los pesqueros de arrastre y los poteros. Los primeros son más pequeños y despliegan redes con las que capturan gran variedad de especies. Los segundos se especializan en el calamar.

Los calamares Illex Argentinus se encuentran a decenas de kilómetros de la costa, entre 80 y 600 metros por debajo de la superficie. Los poteros que los pescan utilizan potentes luces para atraerlos a la superficie, junto a los cardúmenes de los que se alimentan. Estas luces son tan fuertes y son tantas las embarcaciones que frente a la costa argentina se ha formado en los últimos años una especie de ciudad flotante, cuya luminosidad puede ser captada satelitalmente, como puede apreciarse en las imágenes que publica la NASA[1].

 

(Fotos: NASA)

Tensión internacional y casos recientes de pesca furtiva en Mar Argentino

En febrero de este año trascendió un video[2] sobre la persecución del guardacostas Mantilla al potero Jin Yuan 626 dentro de la ZEE argentina. De acuerdo al protocolo se le solicitó detenerse, pero el capitán chino se dio a la fuga, en una persecución que duró casi 8 horas, y en la que una flota de cuatro embarcaciones chinas intervino para intentar hundir al Mantilla. Se efectuaron disparos intimidatorios para afectar la navegabilidad del Jin Yuan 626. Sin embargo, las embarcaciones chinas continuaron su huida y, debido a las malas condiciones meteorológicas y la posición y trayectoria de las naves, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación intervino para interrumpir el seguimiento. De esta forma, el barco se dio a la fuga y el caso quedó a cargo del Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia. Cabe destacar que, si bien la pesca ilegal no es un delito, sino una infracción, no detenerse ante una voz de alto y poner en riesgo la integridad de una autoridad nacional, sí lo es.

Ese mismo mes, Prefectura detuvo a un barco español hallado dentro de la ZEE con las redes desplegadas. El capitán se detuvo ante la orden de alto, permitió la inspección y el traslado a puerto, pero negó haber pescado en aguas nacionales. Las autoridades pesqueras españolas acusaron al gobierno argentino de mentiroso porque, según ellos, era un tránsito inocente desde Malvinas hacia Montevideo; además, señalaron a la operación como una medida populista para mejorar la imagen interna del gobierno, la cual debería ser castigada financieramente por la Unión Europea.

En julio de 2017, el pesquero Lu Rong Yuan Yu 883, situado en la Milla 201, prendía y apagaba intermitentemente su sistema de identificación, por lo que el submarino ARA San Juan se acercó para identificarlo. Ante esta situación, el buque se propulsó a gran velocidad contra el submarino, que debió sumergirse y realizar maniobras evasivas para evitar una colisión. La jueza federal de Caleta Oliva, Marta Yáñez, quien investiga la trágica desaparición del submarino, declaró a la prensa que no podía aventurar si dicha desaparición había sido por una falla o por un ataque de un barco chino.

En 2016, Prefectura disparó contra el Hua Li 8 durante 4 días hasta que el pesquero decidió retirarse de la ZEE. Semanas después, una persecución derivó en el hundimiento del Lu Yan Yuan en la zona de Puerto Madryn.

La cuestión es todavía más compleja si se agregan dos actores: Malvinas y Uruguay. Empresas asiáticas y españolas faenan con permisos de pesca de los isleños no reconocidos por Argentina; además, usualmente, ingresan en la ZEE argentina y, al ser descubiertos, huyen hacia Malvinas.

Por otro lado, muchos barcos se abastecen y blanquean sus cargas en el puerto de Montevideo, donde exportan a mercados de Europa y Estados Unidos a mitad del precio de las capturas reguladas, lo cual afecta a las economías pesqueras y al empleo de toda la región, incluso de Uruguay.

Reflexiones finales

La crisis alimentaria global, ocasionada por el aumento en el precio de los alimentos, la disminución de las reservas, la especulación y los efectos del cambio climático sobre la producción, ha aumentado considerablemente la brecha entre los países exportadores e importadores de alimentos. La biomasa marina, al ser una importante reserva alimenticia, debe ser protegida para evitar su depredación y la degradación del ecosistema, así como para promover la capacidad productiva nacional y defender los intereses económicos del Estado. Según la FAO, la mayoría de los 19 caladeros a nivel mundial están en crisis por la sobreexplotación y la degradación ambiental (Koutoudjian, 2011).

Nuestro país enfrenta varios desafíos: a nivel interno, deficiencias en el control de la actividad productiva; a nivel externo, la sobrepesca tanto en la Milla 201, como dentro de la ZEE. Es por todo esto que el Estado debe aumentar su inversión en tecnología y en recursos humanos para reforzar el control de esta frontera, debido a su carácter estratégico.

Sería oportuno que las noticias sobre buques perseguidos por Prefectura sigan difundiéndose, pero que esto contribuya a un debate público real sobre los intereses nacionales, trascendiendo lo anecdótico.

 

Referencias

  • Koutoudjian, A (2011) Lineamientos para la Incorporación de la Problemática del Mar Argentino en la Planificación Territorial. Informe para el Plan Estratégico Territorial del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación. Subsecretaría de Planificación Territorial de la Administración Pública. Recuperado (15/03/2018) en https://www.mininterior.gov.ar/planificacion/pdf/Lineamientos-incorporacion-problematica-mar-argentino-(agosto-2011).pdf
  • [1] https://earthobservatory.nasa.gov/NaturalHazards/view.php?id=79765
  • [2] https://www.youtube.com/watch?v=e_R7EqlDcSA

Autora

Natasha Anabel Ibarra. Estudiante Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNQ) y Dip. en Desarrollo Estratégico de Tecnologías para la Inclusión Social (UNQ). Graduada Lic. en Relaciones Internacionales (UE21), Dip. en Gerencia Empresarial (UE21).

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