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Venezuela y como la ausencia de alternativas imposibilita una solución

La crisis política y económica de Venezuela se profundiza a causa de dos grupos de poder intransigentes”

El agotamiento de los modelos progresistas en Latinoamérica, la disminución del precio del barril de petróleo y el fallecimiento de Chávez, fueron el comienzo de la crisis social y política que cerca a Venezuela.

La situación crítica del gobierno, en concordancia con la falta de productos primarios, la inflación galopante y el crecimiento del mercado negro, hicieron que en el año 2015 tres quintos de la Asamblea nacional quedará en manos de la oposición. Esta se constituyó prácticamente en su totalidad por la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

El avance de la MUD llevó a que Maduro establezca el decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica en el año 2016. En el mismo se le otorgó al gobierno facultades extraordinarias con el fin de vencer “la guerra económica”. Junto a esta medida se militarizaron las cadenas de producción y distribución de alimentos. Por otra parte, se otorgó a organizaciones civiles el poder de desarrollar labores de seguridad ciudadana.

Frente a las medidas establecidas por Maduro, el MUD convocó un referéndum revocatorio. Maduro con el fin de controlar la situación, llamó nuevamente a una Asamblea Constituyente, cuyo objetivo es modificar la constitución de 1999 aprobada durante el gobierno de Chávez.

«La Constituyente»

La iniciativa de La Constituyente se denomina “comunal”, debido a que la mitad de sus 500 integrantes son elegidos por comunas, sindicatos y otras organizaciones de masas. En tanto,  la otra mitad se elige mediante el voto directo.

La asamblea constituyente designada asume las funciones de la Asamblea nacional, lo que permite al gobierno recuperar la mayoría. Si bien este proceso logra cierto control de poder en el corto plazo, no se plantea como una solución efectiva frente al conflicto. Ni el gobierno, ni la MUD pueden lograr una mayoría necesaria para lograr una salida democrática.

La crisis democrática en Venezuela produce en 2017 una caída del PBI del 7,4% y una inflación del 800% según datos del FMI, lo que produce un incremento de la pobreza. Con el fin de controlar los precios se establecen precios regulados, pero solo se produjo un desabastecimiento que se complementa con el desarrollo del mercado negro.

LA MESA DE UNIDAD DEMOCRÁTICA

La falta de bienes primarios, así como la inflación constante, intensifican las manifestaciones, a las cuales el gobierno responde mediante el poder armado del Estado. Este accionar marca una diferencia con el gobierno de Chávez, quien legitimaba su poder mediante manifestaciones de apoyo y no mediante el poder militar.

Las manifestaciones en contra del gobierno se desarrollan de manera continua pero no logran un apoyo pleno de la ciudadanía del alto. La oposición  atribuye esta situación al terror que genera el gobierno mediante sus colectivos armados y las estructuras clientelares de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP).

Pero la conducta pasiva de los sectores que viven en el alto se debe entender en su totalidad. En primer lugar, el imaginario colectivo interpreta al MUD como responsable del intento de golpe de Estado en el año 2002. Por otra parte, antes del gobierno de Chávez, no se realizaron políticas de integración real en un Estado donde existe un barril de petróleo cada cinco personas.  Finalmente, la construcción discursiva del MUD fundamentada en la defensa de  derechos humanos, civiles y político, no es reconocido ni por los sectores que viven en el alto ni por las clases medias.  Esto se debe a los antecedentes violentos de las diferentes corrientes del MUD, como el caracazo de 1989, las masacres durante los años 80 y 90 y el intento de golpe en el 2002.

El hecho de que la población que vive en el alto no participe de manera masiva en las  manifestaciones del MUD, no significa que no existan conflictos en los barrios que allí se encuentran. En momentos en que aparece una crisis de abastecimiento por parte del programa CLAP, se producen acciones de violencia y saqueo. Sin embargo la oposición no denuncia estas situaciones debido a que desea crear una imagen exterior de no violencia, fundamentado en la defensa de derechos civiles y en el respeto de las instituciones del Estado de Derecho.

La construcción discursiva del MUD plantea dudas en la ciudadanía venezolana sobre el modelo económico y social de la oposición. Por esta razón el MUD logra incidencia entre los sectores populares en reclamos específicos del alto, pero dicho apoyo desaparece a la hora de defender derechos civiles y políticos.

La oposición si bien reclama de manera unánime el respeto de los derechos civiles y políticos, no tiene claro un modelo económico alternativo. Por otra parte pese a tener el apoyo de la OEA y de  gobiernos en la región (Argentina recientemente suspende a Venezuela en el Mercosur) no acepta una mediación real con el fin de buscar una solución democrática, sólo exige de manera intransigente la salida actual del gobierno.  

EL GOBIERNO

Si bien dentro de las estructuras de gobierno ciertos grupos se oponen de manera abierta a Maduro,  como el caso de la ex Fiscal general Luisa Ortega Díaz, esto se ha dado de manera aislada. La Élite política que gobierna se encuentra unida y controla el monopolio del poder Estatal.

El Poder Estatal se sostiene no sólo mediante el monopolio de la fuerza sino mediante tres herramientas fundamentales: Los  “colectivos”, los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) y el poder militar.

LOS COLECTIVOS

Es necesario aclarar que existen diversos colectivos en Venezuela. En primer lugar, movimientos guerrilleros armados previos al chavismo, construyen  su legitimidad en el alto mediante trabajo social y vigilancia armada contra bandas delictivas. Este grupo plantea críticas abiertas al gobierno e incluso lo ha enfrentado.

Entre 2007 y 2012 grupos de carácter chavista toman el modelo anterior y desarrollan tareas similares pero en espacios  reducidos. A medida que el precio del petróleo disminuye, y su capacidad de lograr un desarrollo social en los barrios decrece, inician actividades de contrabando y controlan el mercado paralelo a causa de sus lazos con las estructuras del Estado.

Por último, existen fuerzas especiales llamadas Operativos para la liberación de pueblo (OPL) que se autodenominan colectivos. Si bien en un principio ingresan a los barrios con el objetivo de desarticular bandas criminales, luego mediante similares mecanismos, establecen estrategias de vigilancia y control sobre la ciudadanía. En un reciente informe del Alto comisionado por los derechos humanos, estos últimos serían responsables del fallecimiento de 27 personas.

Estos tres colectivos, si bien simpatizan con el gobierno, no se encuentran articulados y actúan de manera caótica. Por otra parte, existen enfrentamientos abiertos entre los mismos.  Esto lleva a que su poder no sea ni absoluto, ni monopólico. Al no ser un poder centralizado, no limita de manera real el accionar de la ciudadanía que vive en el alto. Es necesario aclarar otra vez, que si bien los mismos se encuentran desencantados con Maduro, no confían en la MUD.

CLAP (Comité local de abastecimiento y producción)

El CLAP abarca una herramienta de legitimidad real en el alto ya que significa una ayuda inmediata. Por esta razón, a principios del 2017 hubo un repunte de la imagen de Maduro a causa de las estrategias exitosas de distribución del CLAP.Sin embargo, si el gobierno solo se legitima mediante la distribución de productos de primera necesidad, se constituye un vínculo débil entre la ciudadanía y el Estado.

Siempre es necesario aclarar que no solo existe un lazo de dependencia mediante bienes de primera necesidad entre ciudadanía y Estado. La construcción de una identidad y sentido de pertenencia entre  Estado y ciudadanía durante el gobierno de Chávez, es otro factor influyente a la hora de sostener el poder de Maduro.

PODER MILITAR

EL poder durante el gobierno de Chávez se construyó mediante tres grupos fundamentales: Las asambleas ciudadanas, las asociaciones sindicales y el poder militar. El poder ejecutivo, mediante una negociación directa con cada sector, lograba un equilibrio de poder. Por otra parte, el ejecutivo pertenecía al poder militar.

El nuevo poder ejecutivo, dirigido por Maduro, tiene su origen en el sector sindical. A esto debemos agregarle la disminución del precio del petróleo y el giro ideológico de varios países de Latinoamérica.

Frente a los cambios políticos en la región y con el fin de sostenerse en el mando, Maduro incrementa la influencia del poder militar sobre el sindical y las agrupaciones de base. Por ejemplo, la tercera parte de los ministros y la mitad de los gobernadores son militares, se crearon empresas militares y el banco de la fuerza armada nacional Bolivariana (BANFANB).

La nueva construcción de legitimidad sostenida mediante el poder militar lleva a un actuar agresivo del Estado frente a las manifestaciones, lo que produjo según el último informe de ONU detenciones arbitrarias de al menos 5000 y el fallecimiento de 124 personas.

La necesidad de un mediador frente a dos poderes intransigentes

Las acciones de fuerza del Estado en las manifestaciones junto a las herramientas de legitimidad, construidas por el gobierno de Chávez, llevan a que sea posible todavía sostener el gobierno. Sin embargo, debemos tener en cuenta un factor fundamental, la desconfianza de los ciudadanos del alto hacia el MUD.

El MUD no logra el apoyo masivo debido a que sus discursos se construyen mediante la defensa de derechos civiles, lo que no genera identificación con la ciudadanía. A esto, se le debe agregar la falta de claridad en su plataforma política y económica a la hora plantearse como un sector alternativo al gobierno a causa de las múltiples corrientes que se encuentran dentro del espacio. Finalmente, varios miembros del MUD fueron responsables de varios golpes de Estado a lo largo de la historia contemporánea de Venezuela, lo que genera una desconfianza en la ciudadanía.

En la vereda de enfrente, el Estado sostiene su gobierno mediante el poder militar, el manejo directo de los recursos petroleros y herramientas que, pese a todo, aún siguen mejorando la calidad de vida de los ciudadanos del alto.

Frente a este panorama la oposición, con sus contradicciones internas, su defensa exclusiva de derechos civiles y su relación con el intento de golpe de Estado del 2002, produce una situación de igualdad política entre ambos grupos. Una salida democrática que llevara al MUD al poder no resolvería el conflicto, debido que las Elites generadas mediante los recursos del Estado apoyan a Maduro.

El control del poder mediante la fuerza militar por parte de Maduro, no logrará una legitimidad a largo plazo en el gobierno ya que la oposición parece conseguir mayor apoyo externo y la economía no mejora.

Frente a esto, la salida posible se puede entender como una mediación por un tercero que no apoye de manera abierta a un grupo u otro. Se puede decir que el desafío es lograr que se cumplan los comicios electorales en el 2018 y se respeten los resultados sean cuales fuesen.

Finalmente, los Estados de América Latina deben garantizar el cumplimiento de los derechos humanos mientras aseguran la Soberanía de Venezuela, un equilibrio frágil que se tensiona de manera continua.

Bibliografía:

Autor

Lucas Moreno. Licenciado en Ciencia Política. Universidad Católica de Córdoba.

4 de octubre de 2017
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