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El espacio, esa intrigante frontera final que empuja a la humanidad a ir a donde ningún hombre ha ido antes, no solo es el escenario de memorables clásicos de ciencia ficción, como Star Trek o Star Wars, sino que también sirve de marco para el despliegue de algunas de las transformaciones importantes que están ocurriendo en el sistema internacional.

 

 

Introducción

Espacio 4.0 es un concepto desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) para designar el advenimiento de una nueva era espacial. Esta designación deriva de considerar a los inicios de los estudios astronómicos como la era del Espacio 1.0. A esto le siguió el inicio de la competencia por la exploración espacial, dando paso al Espacio 2.0. Una vez terminada la Guerra Fría, llegó el momento para el Espacio 3.0, fase caracterizada por el auge de la cooperación internacional en materia del espacio.

Un notorio cambio global que comienza a hacerse cada vez más evidente, es el surgimiento de potencias emergentes que hacen disputar la imagen de un mundo unipolar y consolidan la discusión sobre crecientes vetas de multipolaridad en las relaciones internacionales. En la arena del espacio exterior, esto se ha traducido en que potencias espaciales tradicionales como Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Japón, ya no tengan el monopolio sobre la exploración espacial y campos afines. Al contrario, nuevos “jugadores espaciales”, como China e India, están emergiendo.

 

El crecimiento de la capacidad espacial de China

Así es que se hace cada vez más común ser alcanzado por noticias tales como que China logró asentar una sonda espacial en la cara oculta de la Luna en enero de este año o que planea poner en órbita una estación espacial completamente funcional para el año 2022. Este desarrollo de capacidades espaciales de Beijing no es nuevo, ya que los inicios del programa espacial chino datan desde fines de la década de los 50. Ocurre que en este período Mao se plantea como necesidad estratégica el evitar quedar relegado ante la carrera balística y espacial entre EE. UU. y la URSS. No obstante, la novedad con respecto al gigante asiático es el crecimiento exponencial que ha experimentado su programa espacial desde la década de los 90 y, particularmente, desde 2003. Esta fecha marcó el éxito de Shenzou 5, la cual fue la primera misión espacial tripulada de este país. Además del impulso que ha significado este tipo de hitos y conquistas tecnológicas, la consolidación de las capacidades espaciales de China se ha visto promovida por la decisión del gobierno de considerar a la industria espacial como una pieza importante en la estrategia de desarrollo para el país.

 

El récord de India y sus implicancias

Por su parte, India sorprendió al mundo cuando en 2017 alcanzó un récord al lanzar en una sola misión 104 satélites. La mayor parte de estos artefactos pertenecía a empresas privadas de países como EE. UU., Países Bajos o Israel, que utilizaban los servicios de lanzamiento de la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO, por sus siglas en inglés). Este récord hindú no solo representa un logro en términos cuantitativos, sino que también debe leerse en clave cualitativa, pues concurren cuestiones como avances en las tecnologías necesarias para la fabricación de pequeños satélites, el crecimiento de la competitividad de la industria espacial en términos de costos y la fluida integración público-privada que está alcanzando ISRO.

 

La aparición del sector privado

Además de los nuevos Estados que se unen al concierto de “poderes espaciales”, también vale la pena notar el surgimiento de compañías espaciales privadas. Esta última tendencia está relacionada con el continuo crecimiento en relevancia e influencia de agentes no estatales a nivel global. La existencia de compañías como Blue Origin, SpaceX o Virgin Galactic demuestra que la exploración espacial ya no es únicamente una actividad estatal. Tal afluencia de agentes privados tiene el potencial de afianzar a la industria espacial como motor de nuevos eslabonamientos productivos en las economías nacionales y regionales, como también a nivel internacional. Asimismo, esta mayor participación de agentes no estatales en el ámbito del espacio exterior abre la posibilidad a que lleguen a consolidarse como grupos de presión claves en los procesos de toma de decisión referidos a la materia. Así, la construcción de los órdenes legales e institucionales que afectan las actividades espaciales se verá transformada y complejizada.

 

Cambios en la actividad espacial y cambios en la agenda global

Junto con la transformación de la distribución del poder y los agentes en el escenario internacional, los cambios en las agendas globales también están impactando en las actividades espaciales. La consolidación del desarrollo sostenible como un tema prioritario para la sociedad internacional, ha fomentado la reflexión sobre cómo la investigación y las aplicaciones espaciales pueden promover el desarrollo, y cómo es posible mejorar el acceso de los países en desarrollo a los beneficios de las actividades espaciales. En este ámbito, cabe mencionar como ejemplo a la Iniciativa de Tecnología Espacial Humana (HSTI, por sus siglas en inglés). Este es un programa de la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA, por sus siglas en inglés) destinado a aumentar la participación de los países en la exploración espacial.

 

Conclusión

Aunque todas las transformaciones y cambios mencionados anteriormente brindan nuevas posibilidades y oportunidades a la humanidad, también plantean desafíos. Si las nuevas tendencias que afectan a las actividades espaciales no están integradas en un esquema de gobernanza global, puede surgir un riesgo de inestabilidad e incertidumbre.

Pensar y repensar acerca de la gobernanza mundial sobre los asuntos del espacio aparece como una cuestión más que relevante cuando, junto a las tendencias mencionadas más arriba, también se observan nuevos desarrollos bélicos que tienen al espacio ultraterrestre como su escenario principal.

Además, también se hace presente el hecho de que los pilares básicos del régimen internacional sobre el espacio datan de los tiempos de Guerra Fría. Reforzar, repensar y actualizar tales pilares a las circunstancias de la era espacial 4.0, aparece entonces como una materia necesaria para asegurar un futuro estable, pacífico y sostenible para la exploración e investigación espacial.

 

Bibliografía

 

Autora

Micaela Zapata: Licenciada en Relaciones Internacionales (UE21). Actualmente, se desempeña como docente en la Universidad Siglo 21. Particularmente interesada en los impactos políticos y sociales de la ciencia y la tecnología.

 

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