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Guatemala frente al Goliat llamado corrupción

Las estructuras históricas de corrupción en Guatemala han llevado a la implosión del pequeño Estado. La Comisión contra la Impunidad en Guatemala aparece como una respuesta posible aunque ha enfrentado diversas situaciones.

Golpe y Represión

En 1954 el golpe Estado realizado en Guatemala produjo una serie de consecuencias negativas que calaron profundo en la vida de sus ciudadanos. Se suspendieron derechos civiles y políticos sobre la población, mientras se construían órganos de inteligencia por parte del gobierno de facto.

Con el fin de lograr una mayor vigilancia sobre la ciudadanía el gobierno de facto, a partir de la década del setenta, crea el Estado Mayor de Presidencia (EMP). Este último fue un órgano de inteligencia que bajo la excusa de prevenir secuestros, realizaba acciones de violencia sobre movimientos políticos opositores.

El EMP desarrolló fuerzas de inteligencia paralelas que cometieron numerosas violaciones a los derechos humanos. Las redes de poder constituidas mediante oficiales activos, extra militares, fuerzas especiales y funcionarios del gobierno, ejercieron acciones para la desaparición de personas. Por otra parte, prestaron servicios donde se incluía el acceso a la inteligencia del Estado, armas, redes de influencia y zonas liberadas para lograr operaciones ilegales en el territorio de Guatemala.

Los cuerpos ilegales y clandestinos de seguridad

Estas redes de poder que ofrecían sus mecanismos a cambio de sumas de dinero, fueron denominadas Cuerpos Ilegales y Clandestinos de Seguridad (CIACS). A partir de la década del ochenta, el CIACS  limitó el poder real gobierno mientras realizaban operaciones de narcotráfico,  contrabando,  venta de pasaportes guatemaltecos, venta de armas en el mercado negro y  licitaciones fraudulentas de obras públicas que nunca se ejecutan.

La CIACS fortaleció su poder mediante el control de las fronteras de Honduras, México y la costa del Pacífico. Al mismo tiempo entre 1980 y 1990, comenzaron a controlar ministerios claves del Estado. Finalmente en el 2000 construyeron estructuras de dependencia mutua entre la CIACS y el Estado, lo que llevó a que en el año 2015, ambos poderes controlaran puertos, aeropuertos, aduanas y controles migratorios.

Mientras se fortalecían las redes de poder entre el CIACS y el Estado, el 80 % de la población no tenía acceso al agua potable, servicios de salud, educación, seguridad e infraestructura. La desigualdad estructural, junto al avance de la CIACS sobre las instituciones del Estado, produjeron una implosión en el Estado de Guatemala.  

La implosión de Guatemala, a la cual algunos autores la entienden como un Estado fallido, significó un crecimiento constante de la violencia ejercida por la CIACS y aceptada por el Estado. Lo mismo se debe que todas las instituciones de poder cayeron en manos de la CIACS. Frente a esto, en el 2007 se crea la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) cuyo fin es desarticular las estructuras de las CIACS.

Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG)

La CICIG se constituyó mediante un acuerdo entre ONU y el Estado de Guatemala. Se incorporaron fiscales internacionales en procesos penales internos que debieron actuar de acuerdo a las leyes penales de Guatemala. Si la legislación local no podía ofrecer una respuesta frente a los juicios realizados por la CICIG, el organismo podría proponer reformas.

La CICIG se construyó con el fin de aplicar la justicia local mediante herramientas internacionales. Sin embargo, debido a una serie de falencias, el órgano no se desarrolló de manera plena.

El órgano se encontraba  a cargo de un comisionado designado por el secretario general de la ONU. El resto de su personal técnico era elegido de acuerdo a situaciones concretas, lo que lo definió como una estructura flexible.

El primer comisionado de la CICIG

El primer comisionado de la CICIG planteó el desafío de cómo desarticular la CIACS. Comenzó investigando casos concretos de asesinatos cometidos por grupos específicos. Sobre la marcha se entendió que todos estos casos concretos eran ejecutados por una estructura criminal central.

Para lograr desarticular las estructuras criminales centrales, se planteó construir alianzas con las élites políticas locales tradicionales. Lo mismo se debe a que, el primer comisionado designado, entendió que las elites emergentes eran más propensas a construir lazos criminales por su deseo de acumular poder rápidamente.

Las investigaciones realizadas tuvieron resultados impactantes. Mostraron que las elites tradicionales eran quienes sostenían y definían las estructuras criminales, ya que fueron las responsables por asesinatos raciales y desaparición de personas entre 2004 y 2007.

La investigación sobre 5000 víctimas asesinadas entre 2004 y 2007 por elites tradicionales y no emergentes, mostró que la primera hipótesis de la CICIG era equivocada. El organismo fue criticado de manera continua y por tal razón el primer grupo de trabajo se disolvió de manera total.

El segundo comisionado de la CICIG

Dall‘Anese, segundo comisionado de la CICIG, no supo manejar la transición y sólo procesó de manera exitosa los mandos bajos. Por otra parte, él mismo publicó un expediente donde se denunciaban vínculos entre el poder judicial y las CIACS, pero no pudo sostener las denuncias durante el proceso judicial. De esta forma su frágil legitimidad desapareció, lo que derivó en su inmediata renuncia.

Los procesos imprudentes del segundo comisionado se debieron a la falta de mecanismos de supervisión desarrollados por la ONU junto a la rotación continua de técnicos. A esto debemos agregarle la falta de un presupuesto permanente del organismo.

El comisionado Iván Velásquez

El comisionado Iván Velásquez y la Fiscal Thelma Aldana asumieron el deber de corregir los errores de la CICIG. El nuevo comisionado definió procesos de investigación alejados de las elites. La nueva estrategia  fue desarrollada mediante el poder judicial.

El nuevo accionar de la CICIG denunció casos de corrupción aduanera que vinculaban a la vicepresidenta y ministros de gobierno. Por tal razón en abril del 2015, miles de guatemaltecos que habían actuado de manera pasiva durante años,  se movilizaron para apoyar la CICIG lo que  produjo la renuncia de los acusados.

La CICIG y sus falencias

Pese a que la CICIG avanzó contra funcionarios públicos, grandes compañías como Aceros Guatemala, luego de nueve años, por su flexibilidad, su rotación continua de técnicos, su accionar a corto plazo, no logró una desarticulación real de las estructuras de corrupción. Esto se debe a diversas razones:

En primer lugar, si bien la CICIG continúa siendo apoyada por la ciudadanía, la inseguridad y la corrupción continúan creciendo en el pequeño Estado.

En segundo lugar, miles de procesados fueron enviados a prisión preventiva pero aún no llegaron a instancias judiciales; sin embargo sus bienes fueron expropiados. La saturación de imputados, llevó a la creación de centros de detención ocupados por  personas que esperan ser juzgadas.

Los detenidos nunca fueron citados previamente, sino que fueron capturados y expuestos en los medios. El fin fue lograr un impacto social que se fundamenta en el espectáculo antes que en el proceso judicial. Las detenciones preventivas desarrolladas de manera flexible, no concuerdan con los requisitos de la legislación local.

En tercer lugar, el poder judicial se siente atacado, presionado y deslegitimado por la CICG que continuamente le exige modificar la legislación local.

En cuarto lugar la CICIG, durante su accionar, no logró ninguna condena efectiva contra las altas esferas. Sin embargo, los altos mandos permanecen detenidos de manera preventiva, lo que pone en jaque la autenticidad del proceso judicial.

Por último, Estados Unidos, debido a sus intereses geopolíticos hacia el Triángulo Norte (Centro América) en materia de migraciones, lavado de dinero y narcotráfico, apoyó de manera abierta a la CICIG. Por tal razón, se ha dudado de la independencia y autonomía del órgano.

Reflexiones finales: una piedra que ha debilitado al gigante Goliat

El accionar improvisado de la CICIG no desarmó las grandes estructuras de corrupción, por el contrario la misma aumentó junto al desempleo y la violencia. Esto ha hecho que el Estado de Guatemala se encuentre paralizado en términos de inversión y crecimiento

Por otra parte, se denunciaron redes de corrupción en el pequeño Estado, lo que produjo una movilización histórica de miles de ciudadanos que durante años no mostraron interés en el accionar político del Estado de Guatemala. Se puede pensar que este es el principal logro de la CICIG.

El experimento internacional de la CICIG solo será un modelo de ejemplo, si el mismo se ejecuta respetando las instituciones legales internas y con un presupuesto tal, que se evite la flexibilidad y rotación de los miembros del organismo. El gran desafío de todo organismo internacional es comprender las estructuras internas del Estado en cuestión, antes de realizar una intervención errática y apresurada.

Finalmente, si la política se define sólo mediante el accionar de élites,  se producirán mecanismos de corrupción tan grandes, que llevan a que Guatemala sea uno de los Estados más desiguales de la región.

Bibliografía

Autor

Moreno Lucas Andrés. Licenciado en Ciencia Política.

19 de julio de 2017

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