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Mercosur y Alianza del Pacífico, una comparación necesaria

Los fenómenos globales que comienzan a causar efectos en América Latina, llevan a la necesidad de crear bloques regionales que definen diferentes modelos de integración. Los conflictos en la región plantean un nuevo escenario para Argentina.

El MERCOSUR

La necesidad de una respuesta frente a los fenómenos  globales, lleva a la creación de  bloques regionales en América Latina, que se constituyen mediante modelos económicos diferentes. Por una parte en 1991, luego del fracaso de modelos de integración anteriores, se forma entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) definido como un proceso de integración económico sostenido por el intercambio de bienes manufacturados.

El desarrollo de una economía regional entre miembros del Mercosur, basada en el intercambio de bienes manufacturados, se logró con la consolidación de una Unión Aduanera. Esto se consigue de manera parcial mediante el arancel externo común (AEC) que tiene una variación entre el 0% y el 20% dependiendo el producto, y si el mismo se elabora en el bloque.  Para complementar el arancel, se establecen acuerdos  de reconversión de sectores productivos, lo mismo todavía no se ha logrado.

La economía intra-industrial en el MERCOSUR

A partir del 2001 las exportaciones primarias en Argentina, que en su mayoría fueron harina de soja (9,6 millones de dólares) y sus derivados, prevalecieron sobre la exportación de productos manufacturados. Sin embargo a partir del 2003, se restablecieron los procesos de sustitución de importaciones iniciados anteriormente.

Dichos procesos de reindustrialización se podrán desarrollar a través de una integración política con Estados que defienden perspectivas políticas similares. Por tal razón, se fortalecen mayoritariamente los procesos de comercio manufacturero de carácter intra-industrial. Este último se entiende como el comercio practicado entre Estados en condiciones económicas similares. Por ejemplo el comercio de la industria automotriz entre Argentina y Brasil.

El comercio intra-industrial surge como una alternativa al comercio inter-industrial: se entiende a ésta como el  comercio de productos diferenciados. El principio fundamental de este concepto económico es que ningún Estado puede producir todos los bienes que consume. En el caso de América Latina, podemos observar que se exportan productos primarios, pero si centramos nuestra atención en los Estados industrializados, estos exportan en su mayoría productos manufacturados. El caso argentino es paradójico, ya que a partir del 2016 se produce un proceso de reprimarización de sus exportaciones. Las exportaciones de bienes primarios superan a las manufacturas de origen industrial por primera vez en 17 años.  

Instituciones supranacionales

Un proceso comercial intra-industrial puede complementarse con el trazado una estrategia política concertada. Por tal razón el Mercosur complementa su integración económica  mediante acciones tendientes a definir un  bloque político.  En un principio la idea se construye mediante la definición de requisitos políticos institucionales, que luego se complementan con exigencias económicas. A dicho elemento, debemos agregarle la creación en el 2006 del Parlasur que surge para generar vínculos entre ciudadanía y Estados miembros.

Si tenemos en cuenta que Brasil es uno de los principales miembros del Mercosur y tiene  como objetivo político posicionarse a nivel mundial, entenderemos la siguiente herramienta de integración. En el 2007, debido a la necesidad de lograr vínculos entre el Mercosur y los Estados Americanos  no miembros del bloque, surge la UNASUR.

La UNASUR es un proceso de integración impulsado por Brasil que aspira a lograr la cohesión política entre modelos económicos diferentes en América Latina. Al mismo tiempo, impulsa a Brasil como referente regional y mediador entre los diversos gobiernos latinoamericanos.

La posibilidad de Brasil de definirse como líder en el MERCOSUR y principal impulsor de UNASUR, se debe al alto nivel de Inversiones Directas que ha recibió a lo largo de la primer década del presente siglos.

Inversiones extranjeras directas en el bloque

El proceso de integración político, de carácter intra-industrial iniciado por el Mercosur, se encuentra estrechamente vinculado a la  inversión extranjera directa (IED) la cual fue superior a los US$ 84 millones en el año 2012. A pesar de que fue dirigida en su mayoría hacia la producción de  bienes primarios, debemos destacar que posibilita también disponer de capitales con el fin de sostener y continuar procesos de industrialización.

El Estado que mayor IED logra en el Mercosur es Brasil, que junto al desarrollo institucional del bloque y la creación de UNASUR, desea consolidarse como referente global.  A partir del 2015 la IED disminuyó un 9,1%, alcanzando el nivel más bajo desde el año 2010.

La baja de la IED a nivel bloque se debe a la caída de inversión en sectores vinculados a recursos primarios  y a la desaceleración del crecimiento económico, principalmente en Brasil. Esta tendencia se mantendrá durante 2016 y 2017 según CEPAL.

La Alianza del Pacífico

Desde una perspectiva diferente y luego de que la Comunidad Andina de Naciones (CAN) fracase en su objetivo, se establece un nuevo bloque cuyo objetivo es lograr acuerdos de libre comercio entre Estados Unidos y Estados latinoamericanos.

La necesidad de continuar con un proceso de integración basado en el libre comercio que no se logró mediante el CAN, llevó a que Perú planteara la creación de  un Área de libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales junto a, Chile, Colombia y México.

Para lograr un libre comercio fluido entre los Estados, en 2012 se formaliza la Alianza del Pacífico (AP). Dicha alianza representa cerca de 204 millones de habitantes (equivalente a la población de Brasil) y un PBI de US$ 1,4 billones. El objetivo inmediato es lograr un arancel del 0% para al menos el 90% de las líneas arancelarias

La libre circulación de capitales, personas y bienes  se complementa con acciones comerciales entre los Estados miembros, Estados Unidos y la Unión Europea. El principal socio de la AP es Asia-Pacífico, de hecho, todos sus miembros tienen relaciones comerciales con este bloque.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que el comercio  con Asia-Pacífico es anterior a la AP. Esta se forma para acceder a nuevos mercados, promover exportaciones con oficinas de comercio común, ruedas de negocios y actividades diplomáticas  conjuntas.

A partir del 2012, se establece el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA). Dicho mercado es un mercado bursátil sostenido por la integración financiera de Colombia, Perú y Chile. En este mercado integrado los Estados miembros se presentan en la bolsa financiera de manera conjunta, lo que no significa una integración corporativa. México complemento su adhesión al MILA en 2014.

La economía inter-industrial y la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico mediante el libre comercio, si bien incrementa en cierto modo las exportaciones de productos con desarrollo tecnológico los cuales se encuentra en niveles más altos que el MERCOSUR, tiene como objetivo el fortalecimiento del comercio inter-industrial. En el caso del MERCOSUR, éste se caracteriza por un comercio intra-industrial. Es por ello que se entiende a la Alianza del Pacífico como una articulación económica, antes que como un bloque institucional citando el caso del MERCOSUR.

Para ser miembro de Alianza del Pacífico es necesario lograr acuerdos de libre comercio con al menos la mitad de los miembros del bloque, lo cual denota un mecanismo de integración flexible. Dicho proceso de integración se complementa con la división de poderes y el respeto a los derechos humanos. En el corto plazo la mencionada Alianza  se define como una plataforma de proyección económica.

Definiéndolo como un órgano de proyección económica, no se establecerán órganos supranacionales en el bloque. En el mediano plazo, si cambian las perspectivas políticas de los Estados miembros, el proceso de integración de la Alianza puede fracturarse. En términos fácticos, debemos mencionar que la Alianza del Pacífico logró un crecimiento de su PBI en sus últimos años, el cual no fue a causa de su mecanismo flexible, sino del ingreso de México al bloque.

Argentina y sus posibilidades

Si bien en ambos bloques existen dos claros referentes: Brasil en el Mercosur y México en la Alianza del Pacífico, la crisis interna de Brasil y los históricos conflictos de México presentan a la Argentina un nuevo escenario político.

El nuevo poder ejecutivo argentino produjo un giro ideológico en su política exterior por el agotamiento político y económico del modelo de gobierno anterior. Por otro lado, el comercio intra-regional en el Mercosur a partir del 2011 cae de un 20% a un 13% debido a la disminución de  IED en la región. Frente a este nuevo escenario, Argentina busca nuevas alianzas económicas focalizadas en un comercio inter-industrial y una reprimarización de sus exportaciones. Para este objetivo, la Alianza del Pacífico  aparece como una opción viable.

Finalmente a Argentina le corresponde la presidencia pro tempore del MERCOSUR y de UNASUR, y además se estableció como observador de la Alianza del Pacífico. Un acercamiento hacia la Alianza del Pacífico puede entenderse como un giro hacia una economía financiera mediante el desarrollo del libre comercio y la disminución de barreras aduaneras.

 

Escenarios Posibles

Realizar una giro económico hacia la AP implica el desarrollo de una economía inter-industrial que construye acuerdos de libre comercio con las Estados miembros, pero principalmente con Estados centrales del bloque. Se generaría una situación de desprotección en el sector industrial por la quita de tasas arancelarias. Sin embargo, la Alianza del Pacífico acerca a Argentina con Estados del Asia Pacífico y posibilita la creación de nuevos mercados.

Argentina se encuentra en el desafío de sostener su modelo intra-industrial con la actual disminución de precios de los bienes primarios a nivel mundial, mientras diversifica su comercio a causa de los conflictos de la región.

Si Argentina acepta el desafío de posicionarse como referente regional, deberá diversificar el comercio mediante el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico. Al mismo tiempo deberá vincularse con la totalidad de los gobiernos de América Latina a través de las posibilidades que UNASUR le ofrece y posicionarse finalmente como referente político de la región.

Bibliografía: 

Autor

Moreno Lucas. Licenciado en Ciencia Política (UCC).

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